El sueño de la razón produce monstruos.

Francisco de Goya
, pintor y grabador español (1746-1828)

martes, 12 de abril de 2011

¿Puede una mula parir? (I)

Los días previos a la anterior noticia del perro-ovejuno chino, la prensa nos ofrecía otra noticia sorprendente.

Nada menos que el milagroso parto, en esta ocasión, de una mula y, además, mucho más cerca, ya que tuvo lugar en terreno patrio. 

En concreto en una finca de la sevillana localidad de Los Palacios.

Dicho sólo hasta aquí, lo cierto es que no parece excesivo el calificativo de milagroso. Verán porqué.

Las personas de cierta edad no ignoran que las mulas son animales genéticamente estériles. Por lo que el milagro parece ser la única explicación del parto.

Pero sólo lo parece. Y como suele suceder a menudo, las apariencias engañan. Visto con más detenimiento, para explicar el caso del parto de la mula, no es necesario un milagro.

Se trata de uno de esos temas que podríamos llamar “increíble pero cierto”. Todo lo contrario del perro-ovejuno.

¿Qué es un mulo y porqué es estéril?
Quizás convenga, antes de proseguir, aclarar que es un mulo y porqué este animal no es fértil. Veamos. Un mulo es un animal híbrido que resulta del cruce entre la yegua y el burro o asno.

Conviene no confundirlo con los burdéganos, que resultan del cruce entre un caballo y una asna o burra.

Como pueden ver aquí no podemos aplicar eso tan socorrido y español de “tanto monta, monta tanto …”, aunque para el asunto que nos trae esta diferencia resulta irrelevante.

El caso es que la gente da por hecho que las mulas son estériles, aunque la verdad es que no tiene muy claro el porqué. La prueba de que lo que les digo es cierto, es el corto y, más bien, inconsistente, argumentario que maneja.

De un lado, una leyenda cristiana. Que dice que las mulas no paren, desde que Dios castigó a la que estaba en el portal de Belén por negarse, a diferencia del buey, a calentar con su cuerpo y aliento al Niño Dios. No sé. Puede que sea así.

De otro, un refrán judío. Que viene a decir que “cuando la mula para, el fin del mundo estará cerca”. Es posible que sea cierto también. Total. La cuestión es que no entraré al trapo de ninguna de las dos.

Sólo daré por hecho que la leyenda del portal se comenta por sí misma. Y aceptaré lo que, por otra parte, es más que evidente. Los refranes se equivocan, y no poco.

De ahí que pase a contarles lo que la ciencia tiene que decirnos al respecto.

La mula y la ciencia
La realidad es que no es cierto los mulos sean estériles. Mejor dicho. Totalmente estériles. Mulas y mulos sólo son semiestériles. Bueno, en realidad, su fertilidad depende del sexo.

En el caso de los machos (mulos) todos son estériles y siempre. Lo son por un problema en la glándula seminal y se atribuye al diferente número de cromosomas de las especies de las que proviene.

Las mulas cuentan con 63 cromosomas, mientras que los burros tienen núcleos de 62 cromosomas y los caballos de 64.

Sin embargo las hembras (mulas) son estériles sólo casi siempre. Pero no siempre. No en vano ellas tienen todos los órganos funcionales: ovulan, tienen celo y amamantan.

Sólo que no paren por una cuestión genética. No engendran óvulos fértiles por lo general, como consecuencia de la recombinación de los cromosomas. Aunque a veces, muy rara vez, pueden generar óvulos fértiles.

Ocurre cuando esos escasos óvulos se forman, sólo con el ADN heredado de su madre yegua, o con el ADN heredado de su padre asno.

Un porcentaje de óvulos fértiles extremadamente bajo, pero que si, en esa ovulación, la mula es cubierta por un caballo, podría nacer un potro, y si es cubierta por un burro, podría nacer un pollino.

Tan cierto como lo leen, si bien no lo es menos que, en estos contadísimos casos de fertilidad, las crías tienden a ser de bajo peso y débil salud. (Continuará)