No es oro todo lo que reluce (El Mercader de Venecia).

William Shakespeare
, escritor inglés (1564–1616)

viernes, 22 de abril de 2011

¿Por qué no se electrocutan los pájaros que se posan sobre los cables de alta tensión? (I)

En BlogdeSuperhéroes.es, donde tengo el placer de colaborar, surgió la pregunta que intitula esta entrada.


Vino a cuento cuando resolvíamos algunas de las dudas científicas, que nos planteaba una de las andanzas del superhéroe Superman contra los villanos.

Aunque no hace mucho a este caso enrocado, les pongo en antecedentes. Proviene de cuando en una aventura, el kriptoniano le dice al pillo de turno: “Las aves se paran en los cables telefónicos y no se electrocutan”.

Lo que es bien cierto, y aunque no le explica la razón sí le aclara una de las condiciones, necesaria pero no suficiente, para que no se produzca la electrocución: “No hasta que tocan un poste telefónico y hacen tierra”.

Perfecto. No podía ser de otra manera, tratándose del Hombre de Acero. Aunque, mejor dicho, casi perfecto. Está visto que el hasta mejor maestro echa un borrón.

El “pero” científico” que hay que ponerle a la explicación supermánica es debido a que, en el ejemplo de los pájaros, éstos tienen sus dos patas apoyadas en el cable.

Es decir sus cuerpos sí son una segunda vía para la corriente eléctrica, además del cable, ya que le puede entrar por una pata y salir por la otra.

Sus cuerpos son, por tanto, un conducto que la corriente puede utilizar, pues sí le lleva a otro sitio. Aunque éste sólo esté unos centímetros más adelante en el cable. Justo los que separan sus patas.

Entonces, si el cuerpo del ave es un segundo camino para la corriente eléctrica ¿por qué no entra y sale por las patas, atravesando sus cuerpos y dejándolos electrocutados? Vamos lo que siempre se ha dicho, una de pajaritos fritos.

Bromas aparte, estarán conmigo que se trata de una pregunta de calado, que como todas las que se asoman a esta tribuna divulgativa, va en busca de respuesta científica.

Una pregunta en busca de respuestas científicas
Que, desde mi lógica y conocimiento científico, puede tener hasta tres posibles respuestas.

La primera es la más primaria y evidente, y su naturaleza es física. Los pájaros posados en los cables de alta tensión no se electrocutan, sencillamente, porque éstos, los cables, están cubiertos de un material aislante

Algo que es posible, más, ya veremos si es así.

La segunda de las respuesta es más elaborada y tiene naturaleza genética-evolutiva. Los pájaros que se posan en los cables de alta tensión no se electrocutan, porque la composición físico-química de sus patas la hacen ser un dieléctrico.

Es decir se comportan como un material aislante de la corriente eléctrica. Bueno pues como el cableado que tenemos en nuestras casas. Sí, también podría ser. Pero es algo que habrá que demostrar.

La tercera y última respuesta es de naturaleza eléctrica. Los pájaros posados en los cables de alta tensión no se electrocutan porque, la rama de la Física conocida como Electrodinámica y fundada en los inicios del siglo XIX por André-Marie Ampere dice que esto es, sencillamente, imposible.

Y esto, estarán conmigo, son palabras mayores. Bueno pues ya están las tres.

¿Cuál de ellas es la correcta? Son, ya les prevenía, respuestas en busca de verdad.

Respuestas en busca de verdad (1)
La primera de las hipótesis científicas que les ofrezco, se puede validar de forma bien fácil. Basta con mirar el tendido eléctrico y observar que los cables de alta tensión que cuelgan de los postes, no están recubiertos.

Se ve sólo el metal, que suele ser cobre Cu (s), aluminio Al (s) o acero, una aleación de hierro Fe (s) y carbono C (s). Ya hemos dedicado alguna entrada al acero.

Luego, no. Los cables del tendido eléctrico no son como los de casa, de cobre  Cu(s) y cubiertos de un plástico aislante.

Y la razón de que estén al descubierto es, sólo, económica.

Dado el voltaje tan elevado que llevan -unos trescientos mil voltios (300 000 V), a diferencia del que llevan en nuestros hogares que son sólo doscientos veinte voltios (220 V)-, el grosor del plástico aislante tendría que ser mucho, mucho, mayor que el del cable que tenemos para nuestros electrodomésticos.

El motivo de transportar la corriente a tan elevado potencial, es con el único objetivo de disminuir las pérdidas por calor se produce en su conducción, debido al conocido efecto Joule.

Una transformación del voltaje que sólo es posible realizar a la corriente alterna (c.a.) y no a la corriente continua (c.c.). Otro día les hablo. Se trata de una historia con mucha intrahistoria humana.

Pero volviendo al grosor del cable aislante, éste tendría que ser tal por le voltaje, que lo haría inviable.

No sólo por lo que costaría pagar tanto material plástico (son kilómetros y kilómetros de tendido eléctrico de alta tensión), sino porque su incorporación al cable metálico le haría aumentar enormemente su peso.

Lo que supondría un incremento de peso de toda la instalación, con el consiguiente peligro de que se desplomara todo el tendido.

Lo que implicaría tener que utilizar una infraestructura más resistente. Es decir más postes, más cercanos y de mayor grosor. O lo que es lo mismo mucho más cara. O sea que no. (Continuará)