Un hombre que dedicase toda su vida a ello,
quizás lograra representarse una cuarta dimensión.

Henri Poincaré, filósofo y científico francés (1854-1912)

lunes, 10 de agosto de 2015

Tierra brillante y Luna “oculta”

(Continuación) La ‘cara oculta de la Luna’, un efecto óptico consecuencia de los movimientos relativos que tienen ambos cuerpos celestes. Una cuestión de rotación sincronizada bien conocida.

Las imágenes que les traigo hoy tienen poco menos de un mes y en ellas podemos ver al satélite cuando pasa por delante del lado iluminado del planeta, ofreciendo una imagen del mismo como nunca antes se había visto.

La exposición fotográfica corresponde a un intervalo de unas cuatro horas (4 h), y en ella se puede ver a la Luna desplazándose sobre el océano Pacífico, cerca de Norteamérica. Lo que se observa en la esquina superior izquierda del vídeo, reflejando la inclinación de la órbita de la Tierra es precisamente el Polo Norte.


A mí en particular, lo que más me llama la atención es el contraste entre la oscuridad del espacio, la brillantez del planeta y la opacidad del satélite. Bueno también los efectos de la luz solar dispersada por las moléculas de aire, dando a la imagen ese tinte azulado característico. Me gusta.

Una fotografía que por cierto es en realidad una imagen constituida por la integración de tres (3) distintas, eso sí todas tomadas por la herramienta EPIC (Cámara de Imagen Policromática de la Tierra), que técnicamente permite la captación hasta en diez (10) bandas distintas, para un mejor estudio de los fenómenos terrestres.

Una imagen singular al ser una vista única del paso de la Luna por delante de la Tierra, pero no de ésta, pues otras como seguro saben, les precedieron. Al menos recuerdo dos.

Canica Azul y Punto Azul Pálido
A modo de prontuario recordar aquí que la ya citada Canica Azul, fue tomada el 7 de diciembre de 1972 desde la nave espacial Apolo 17, cuando se encontraban a unos cuarenta y cinco mil kilómetros (45 000 km) de distancia.

Un color que resulta ser motivo de inspiración para otra fotografía e, incluso, para el título de un libro. Me refiero, ya se lo habrán imaginado, a Un punto azul pálido (Pale Blue Dot).

La susodicha fotografía tomada el 14 de febrero de 1990 por la sonda espacial Voyager 1, de modo que dieciocho (18) años las separan. Y no es la única separación a destacar.

Cuando Punto azul pálido se tomó, la cámara se encontraba algo más lejos de la Tierra que cuando se hizo Canica azul. En realidad bastante más lejos.

Se estima que podría estar a una distancia de seis mil millones de kilómetros (6 000 000 000 km) del planeta. Es decir del orden de ciento treinta y tres mil (1,33·105) veces más lejos.

Pero les decía que la expresión también titulaba un libro homónimo, ‘Un Punto Azul Pálido: Una Visión del Futuro Humano en el Espacio’.

Del astrónomo y divulgador estadounidense Carl Sagan (1934-1996) fue publicado en 1994 y su título, según declaró el mismo autor, está inspirado en la fotografía.

Un libro, secuela de ‘Cosmos: un viaje personal’ (1980), en el que mezcla filosofía y ciencia intentando dar una visión curiosa, educativa e ilustrada, de nuestro lugar como especie en el universo.

Como podemos leer en él:

   “Dentro de un milenio nuestra época se recordará como el tiempo en que nos alejamos por primera vez de la Tierra y la contemplamos desde más allá del último de los planetas, como un punto azul pálido casi perdido en un inmenso mar de estrellas”.

Pues sí.




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