
Él fue quien calculó que, por encima de unos 100 km, un vehículo tendría que viajar más rápido que la velocidad orbital.
Sólo así podría obtener la suficiente sustentación aerodinámica.
Es decir, que es a esos 100 km donde se sitúa el límite en el que la atmósfera está ya tan enrarecida, que no puede aplicar una fuerza sustentadora que mantenga al vehículo espacial.
En realidad la distancia calculada no fueron exactamente 100 km, pero sí una muy próxima, por lo que von Kármán propuso aceptar esta cifra como límite. Pero la historia no quedó aquí.
Recientemente, parece que se ha conseguido trazar una línea más fina. La tercera.
Y última (por ahora)

Un nuevo límite para la frontera entre la atmósfera de la Tierra y el espacio ultraterrestre. Según los mismos, empieza 118 km por encima de la superficie de la Tierra.
Lo que no está nada mal si tenemos en cuenta que, hace ya más de 40 años que el hombre empezó a explorar el espacio.
No obstante, a pesar de su precisión, lo cierto es que esta nueva propuesta no ha terminado de calar en el mundo científico. Y es la de 100 km la que se sigue utilizando. Normal que así sea.
Al fin y al cabo no es más que un convenio y el sistema métrico decimal tiene sus ventajas.
Lo que ya no es tan normal, y bastante sorprendente, es que sólo hay un país en el mundo que así lo haya declarado. Y que esto no ocurriera hasta el 2002.

En cualquier caso, tomemos el valor que tomemos, 100 y o 118 km, me ha venido a la memoria que no estaba falto de razón el astrónomo inglés Sir Fred Hoyle (1915-2001), cuando dijo:
“Al fin y al cabo, el espacio no está tan lejos.
Sólo a un hora de coche, si su coche pudiera ascender en vertical”.
Sólo a un hora de coche, si su coche pudiera ascender en vertical”.
Visto así no le falta razón.
1 comentario :
Me han gustado los que dedica al espacio y las distancias grandes
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