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lunes, 19 de enero de 2009

¿Es verdad que cuando llueve hace menos frío?

Seguro que lo ha oído decir en alguna ocasión o lo ha podido comprobar usted mismo. Si llueve un día que hace frío, mientras llueve y después de la lluvia, la temperatura ambiente sube. La gente dice que la lluvia atempera. Y es cierto.

No se trata de una apreciación subjetiva o de una creencia popular más. Es un fenómeno objetivo, contrastable y explicable por la ciencia, de forma relativamente sencilla y fácil de entender. De hecho se enseña en la ESO.


Está relacionada con el cambio de estado de agua gas o vapor de agua a estado líquido. Un proceso conocido como condensación y que vemos con frecuencia, por ejemplo, en el cuarto de baño cuando usamos agua muy caliente.

Debido a su alta temperatura escapa en forma de vapor y sube hacia el techo. Es entonces cuando la podemos ver en la parte superior del espejo o del mármol. Donde se empiezan a formar pequeñas gotas de agua líquida.

Decimos que el vapor de agua se ha condensado. Se ha enfriado y por eso ahora la vemos líquida. Bien, pero, ¿cómo este proceso de condensación puede calentar la atmósfera en un día de lluvia? Pues exactamente igual que lo hace con nuestro cuarto de baño.

Hemos de tener presente que en ese paso de agua gas a agua líquida, por cada gramo de esta sustancia que cambie de estado o sea que se condense, se libera una cantidad de energía equivalente a 540 cal. Energía que pasa al aire calentándolo.

Es decir que en la condensación pasa energía del agua al aire y lo hace en forma de calor. De modo que este fenómeno físico actúa como si fuera un calefactor, elevando la temperatura ambiental. Una especie de amortiguador térmico para los seres vivos.

A esta energía que se libera en el proceso de condensación se la denomina Calor Latente de Vaporización (Lv), y tiene un valor distinto para cada sustancia. En el caso del agua es de quinientas cuarenta calorías por cada gramo de agua condensada,

Lv = 540 cal/g

No es poca energía si tenemos en cuenta que con una caloría se puede elevar en un grado Celsius (ºC) la temperatura de un gramo (1 g) de agua. O en cerca de cuatro grados Celsius (4 ºC) si es un gramo (1 g) de aire. Que ya es elevar.

Otro ejemplo de la cantidad de energía térmica que el vapor de agua almacena en su interior, lo demuestra cómo se calientan los vasos de leche en las cafeterías.

Otra cosa, claro, es la cantidad de materia en gramos que de aire atmosférico hay que calentar. Por supuesto. Con más tiempo, en una nueva entrada, echaremos las cuentas.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Creo que para que esto fuera correcto, las nubes tendrían qu eestar hechas de vapor de agua mientras que en realidad están hechas de pequeñas gotitas de agua líquida.

Anónimo dijo...

Yo creo que sí es correcto. Realmente el vapor de agua está formado por pequeñísimas gotas de agua. Hay dos estados fundamentales de la materia: los sólido y los fluidos, (dentro de los fluidos distinguimos a los líquidos y a los gases).