domingo, 22 de octubre de 2023

DCPS. Calle Copérnico (3)

(Continuación)
Seguimos en el humilde y único reconocimiento que me consta la ciudad le ha hecho al prolífico y polifacético Nicolás Copérnico (1473-1543), allá en la barriada de la Plata.

En la misma ubicación y con las comprensibles reservas del polaco para la publicación de su libro ‘De revolutionibus…’, no estaba el horno para bollos, pero que al final fueron derribadas por su discípulo Rheticus, quien lo convenció de la necesidad de imprimirlo, aunque eso sí, con todo tipo de precauciones y maniobras.

‘De revolutionibus…’. Premisas

Para empezar, la obra iba precedida de un prefacio anónimo en el que se presentaba el sistema heliocéntrico sólo como una hipótesis, una especie de medida precautoria en contra de lo que era el convencimiento real del propio astrónomo.

Además, constaba de una larga introducción que incluía una dedicatoria de la obra al papa Paulo III, justificando la necesidad de su escritura en dos puntos, científico y religioso.

De un lado mostrar la incapacidad de los astrónomos para consensuar una teoría acerca de los movimientos planetarios, y de otro hacer notar que, como su sistema aportaba más exactitud a las predicciones astronómicas, esto permitiría que la Iglesia desarrollara un calendario más exacto (un asunto vital para ella y una de las razones por las que financiaba la astronomía).

A pesar de todo el libro original es censurado por la Inquisición que lo incluye en 1584 en el Índice de Libros Prohibidos, definiendo la hipótesis copernicana como “una insensatez, un absurdo en filosofía y formalmente herética”, y donde permanece hasta 1835.

Acerca de la teoría heliocéntrica

Es bien sabido que Copérnico no fue el primero en hablar del heliocentrismo. Por Arquímedes y Plutarco sabemos que el astrónomo griego Aristarco de Samos (310-230) era partidario del mismo unos dieciocho siglos antes.

Por cierto que el polaco no lo nombra en su obra a pesar de saber de su aportación, así como también omite que Filolao y Heráclides, entre otros, habían imaginado la rotación de la Tierra y la traslación de los planetas alrededor del Sol. Y él era conocedor de ello.

No, no todo era original en su revolucionaria obra, si bien no se le puede negar que fue el primero en publicar con cierto rigor, todo lo que se sabía sobre la seria duda existente de que nuestro planeta fuera el centro del universo.

Es él quien elabora un modelo heliocéntrico coherente, aunque éste fuese más el resultado de la formulación de nuevas hipótesis, a partir de una cosmovisión previa de fundamento metafísico, que el de la observación y la interpretación de datos empíricos.

Principales ideas copernicanas

A modo de prontuario le enumero algunas:                                          (Continuará)

[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.

[**] El original de esta entrada fue publicado el 22 de mayo de 2023, en la sección DE CIENCIA POR SEVILLA, del diario digital Sevilla Actualidad.

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