viernes, 2 de agosto de 2019

Apolo 11. Breve aproximación científico-técnica (14)

(Continuación) En dicho libro, publicado unos años después de la misión, y donde relata sus experiencias, sensaciones y sentimientos, Collins resalta las sensaciones de belleza y fragilidad que le produjeron la visión de nuestro planeta desde la carcasa metálica del módulo de mando y servicio.
La de belleza porque, en medio de la oscuridad, la Tierra le pareció sólo una esfera reluciente del tamaño de una pelota, un lugar aislado de todo por un espacio casi infinito, un mundo pequeño e íntimo. Y la de fragilidad porque allí sola, en medio de la nada, parecía más bien una pompa de jabón, una esférica gota de agua trémula y brillante, y tan vulnerable como ella.
Tomando café
Unas sensaciones que experimenta mientras, con un ángulo muy rasante, orbita a la Luna a noventa y seis kilómetros (96 km) de altura y en la que cada vuelta que da, de un horizonte a otro, sólo dura seis minutos y medio (6,30 min) pero que dada su elevada altura no le permite de ver a sus compañeros.
También ve cómo, cada dos horas, aquella cambia e incluso puede observar debajo de él y hasta en dos ocasiones, cómo orbita la sonda soviética ‘Luna 15’. Naturalmente intenta mantener la comunicación con el Control de la Misión en Houston pero, por supuesto, le quedaba mucho, mucho, tiempo libre, ¿qué hacía durante tantas horas inactivas? Pues lo mismo que usted y un servidor haría, relajarse, tomarse un café bien caliente y escuchar música. Al fin y al cabo humano, demasiado humano, como todos.
7.- HORA DE VOLVER, 22 DE JULIO DE 1969
Exactamente a las 6:35 del 22 de julio Armstrong y Aldrin abandonan la superficie del satélite, dejando en él las patas y el chasis del módulo lunar para, después tres horas y media de maniobras y encuadre volando en formación con el módulo de mando y servicio, iniciar el proceso de conexión entre ambos que, afortunadamente, finalizó con un acoplamiento perfecto.
Las dos horas siguientes los astronautas las emplean en pasar las muestras y equipos del Eagle al Columbia y, una vez realizada, se desacopla el módulo lunar de ascenso quedando en órbita para terminar cayendo sobre la superficie lunar mientras que el módulo de mando y servicio (CSM) inicia el regreso a casa.
Todas las fases de esta operación (despegue, apareamiento, transbordo de astronautas y material, desprendimiento del Eagle e inicio del viaje de regreso) tuvieron lugar sin el menor de los incidentes, aunque eran críticas. Buena prueba de ello es que el presidente Nixon tenía preparada una breve esquela, por si se producía un accidente fatal. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.


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