(Continuación) A propósito de este asunto nobelero, novelero y de doble nacionalidad no me resisto a comentarle un sucedido perteneciente al mundo de la prensa del corazón, quizás, mejor de las vísceras, que vincula al nobel escritor con la inefable Sofía Mazagatos.
Lengua mazagata
O
“la reina del candelabro”, mujer de la que sólo diré que en ella el malapropismo
-y por un periodo de tiempo, allá por los años noventa del siglo pasado-, dejó
de tener la condición de anécdota para adquirir el rango de categoría,
llamémoslo mazagatismo.
Le supongo al tanto,
pero por si no cae ahora, el caso es que en cierta ocasión y en un acto
literario al que fue invitada vaya usted a saber por qué, los chicos de la
prensa, ya sabe cómo las gastan, le inquirieron su opinión sobre el escritor; un
imprescindible periodístico debieron pensar ellos.
Y ella, por aquel entonces pimpante y pizpireta, les deslizó con no poco aplomo este imperdible “Le vengo siguiendo desde hace mucho tiempo, aunque no he tenido aún ocasión de leer ninguno de sus libros”, o algo así. Lengua mazagata, quieras que no.
De quien dijo que “le gustaban los
toreros que estaban en el candelabro”, o algo así también, que no lo
recuerdo bien y hablo de memoria que nunca he tenido buena. Sí, ella sabrá lo que
le gusta. Ya de la que va ¿qué se dice, candelabro o candelero? ¿en el
candelabro o en el candelero?
Edad de Plata de la Ciencia española. Generación
del 98. Rodríguez Carracido
Al igual que Cajal está
considerado como “padre de la neurociencia moderna”, el bioquímico,
farmacéutico y pedagogo de espíritu y talante crítico José Rodríguez
Carracido (1856–1928) es el pionero e introductor de la bioquímica,
entonces llamada química biológica, en España.
Catedrático de la Facultad de Farmacia, a la vez que Cajal lo era de la de Medicina, en la Universidad Central de Madrid, Carracido llegó a ser su rector (1916–1927) y uno de los académicos que lo presentó para que fuera nombrado socio honorario de la Sociedad Española de Física y Química (SEFQ).
Y
por supuesto, en su condición de rector, aparece en la foto del 7 de mayo de
1922 cuando el rey Alfonso XIII preside en la Academia de Ciencias el acto de entrega
de la prestigiosa Medalla Echegaray al petillés.
Ni
que decir tiene que, por sus importantes cargos académicos participa de manera activa
en los actos de bienvenida a Albert Einstein en Madrid, ejerciendo como
anfitrión y guía durante la histórica visita que el físico alemán realiza en
marzo de 1923. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.




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