(Continuación) Y en todos ellos el agustino demuestra un dominio detallado de las constelaciones y los fenómenos astronómicos descritos en algunos textos sagrados, lo que justifica su presencia y participación en la reforma del calendario juliano, una de las problemáticas astronómica, social y religiosa del momento. Dicho esto, sin olvidarnos de un detalle de fondo, importante en esta cuestión, la relación del religioso con las novedosas ideas astronómicas de un canónico polaco.
Fray
Luis de León y el copernicanismo
Para comprender la actitud del primero
hay que ponderar la “extraordinaria” innovación que supuso el copernicanismo
y cómo influyó en su posicionamiento este tema. Ni que decir que él conoce el heliocentrismo
(1543) y, si bien da la impresión de no defender la idea de una tierra
sustentada sobre columnas inmortales, “¿Dónde eras al fundar Yo la tierra?
Manifiéstalo, si tienes saber” (capítulo 38, número 4).
Claro que tampoco es que acepte las ideas del polaco, así como así, “Mas di, ¡Por Dios!, en cuanto el sol rodea, / ¿Quién bebe como tú sin tasa y miedo / la mofa y la blasfemia torpe y fea?” (capítulos 34:65).
Y en esas andaba el fraile, aunque en
algunos textos aluda directa o indirectamente a problemas astronómicos solubles
por el sistema copernicano, para no llegar a aceptarlo del todo, vaya usted a
saber por qué. Bien pensado, razones no le debieron faltar: motivaciones
bíblicas, que haberlas haylas; problemas de censura, no olvidar su reciente
estancia de cinco años en la cárcel de Valladolid; o, porque no terminaran de
convencerle las razones del copernicanismo.
En cualquier caso, contribuyó a que el papa Gregorio XIII implantara el nuevo calendario en 1582, con el que se descontaron diez (10) días de ese año, como lo lee. La gente se fue a dormir la noche del jueves 4 de octubre y se despertó, directamente, el viernes 15 de octubre de forma que los días del 5 al 14 de octubre de 1582 jamás existieron en el territorio español. Astronomía razonable.
De Fray
Luis y Galileo. Diferencias
Aunque apenas coincidentes en el tiempo
y pertenecientes a ámbitos diferentes -literatura y teología española del siglo
XVI el belmonteño, física y astronomía italiana del siglo XVII el pisano- uno y
otro son figuras cumbres del Renacimiento y el inicio de la modernidad en
Europa.
Y sus legados se cruzan en la historia del pensamiento, la ciencia y la relación con la Iglesia Católica también en Salamanca, estas cosas suelen pasar. De esta interacción me vienen a la mente, entre otros casos, aparte de los ya citados de Copérnico y de León, el del nolense Giordano Bruno y por supuesto el de Galileo. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva,
si desean ampliar información sobre ellas.
[**] El original de esta entrada fue
publicado el 21 de septiembre de 2026, en la sección DE CIENCIA POR SEVILLA,
del diario digital Sevilla Actualidad.
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