[Esta entrada apareció publicada el 28 de marzo de 2025, en el semanario Viva Rota, donde también la pueden leer]
En puridad y tirando de historia bíblica, el término del titular sólo aparece una vez en el Nuevo Testamento, (Apocalipsis, 16: 16) y es una transliteración romanizada del hebreo al griego, para la ubicación profetizada de una batalla entre ejércitos al final de los tiempos.
Etimológicamente Armagedón significa “monte
de Megiddo”, un lugar a 80 km al norte de Jerusalén donde sin embargo no existe
ningún monte, si bien en sus inmediaciones se ubicaba el Monte Carmelo, razón por
la que los exégetas consideran que la expresión “Monte de Meguido” podría ser una
referencia a dicha ubicación. En cualquier caso, es donde poco antes de la
segunda venida del Señor, se librará el gran conflicto final, la batalla de
Armagedón, que comenzará ahí. ‘Y los reunió en el lugar que en hebreo se
llama Armagedón’ (Apocalipsis 16:16).
Luego el término designa la denominación de un lugar, uno en el que se supone se librará la batalla entre el bien y el mal de los últimos días del mundo, y en la que los principales personajes en pugna serán Jesús de Nazaret y Satanás. Jesucristo y el Anticristo.
Le escribo esto porque no es infrecuente encontrar en los últimos tiempos, y sobre todo en los medios de comunicación, el uso del término con otra acepción, una que no alude a un lugar sino a un conflicto, una catástrofe que implica un gran exterminio o devastación, y así podemos leer, «La guerra en Ucrania trae de regreso el viejo temor a un Armagedón nuclear».
Donde deja de interpretarse como una
ubicación literal para hacerlo de forma simbólica y sentido genérico referido a
cualquier supuesto escenario del fin del mundo, «un Armagedón nuclear más
cercano».
Un sentido figurado de ‘catástrofe o conflicto apocalíptico y devastador’, derivado quizás por calco del inglés, que no debemos usar ya que en español disponemos de la voz apocalipsis, con sus acepciones de “fin del mundo” o “situación catastrófica, ocasionada por agentes naturales o humanos, que evoca la imagen de la destrucción total”, uno por ejemplo nuclear. Además de sus sinónimos o afines como catástrofe, cataclismo, desastre, calamidad, hecatombe.
Ya de la que va, desde un
punto de vista gramatical conviene recordar que si su uso no hace referencia al
lugar bíblico, entonces armagedón es nombre común y no propio por lo que se
escribirá en minúscula, al igual que apocalipsis claro. Por otro lado,
recordarle que lleva una sola d, tilde (es decir no armageddon ni Armageddon) y
se pronuncia /armajedón/ y no /armaguédon/ o /armaguedón/. Escrito queda.
Pero no así, todas las variantes de la palabra, de las que entre otras le destaco la homónima: particular partida de ajedrez también conocida como de muerte súbita, normal, cual si no; novela de 1964 escrita por León Uris; y por supuesto la película del asteroide, de 1998, protagonizada por Bruce Willis. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva,
si desean ampliar información sobre ellas.
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