jueves, 6 de octubre de 2022

Proyecto nuclear “Islero”: Primer periodo, 1963-1966 (y 3)

(Continuación)
De modo que, así como en 1976 el cubano Carlos Puebla nos cantaba en su guaracha Y en eso llegó Fidel, aquello de ‘Se acabó la diversión / llegó el Comandante / y mandó a parar’, el nuestro, diez años antes, y en otro contexto, también mandó parar. O algo así.

‘Dios aprieta, pero no ahoga’

O algo así porque en realidad, si bien el proyecto como tal se suspendió de manera oficial, el equipo de Velarde pudo continuar con sus investigaciones, sí como lo lee; dice el refrán popular que “Dios aprieta, pero no ahoga” o algo así también.

También, porque resulta que el conformismo providencial que se desprende de la locución, donde se recomienda conformidad en la desgracia y confianza en Dios, puede alterar su forma clásica en función de las circunstancias. De hecho, he oído decir, ‘Cuando Dios aprieta, ahoga pero bien’ o sea.

Y es que, vuelvo al patrio proyecto nuclear, lo de Franco fue como echar el freno de forma indefinida, pero solo por el momento y partes; es decir no de manera definitiva ni de modo total. Le explico. El caudillo tomó dos decisiones que mostraban bien a las claras su intención de no dar carpetazo definitivo a las punteras aspiraciones armamentísticas.

‘Allegro ma non troppo’

Una. Permitir que las investigaciones termonucleares siguiesen adelante, aunque eso sí, siempre desligadas de las Fuerzas Armadas; como aliados, no nos podíamos permitir ningún desliz o mal entendido con Estados Unidos.

Otra. Tomar la decisión de no firmar el 1 de julio de 1968 el Tratado de No Proliferación Nuclear (NPT, por su nombre en inglés), que sí firmaron casi cincuenta países. Eso era todo por el momento y créame si le digo que no era poco, corriendo los tiempos que corrían y siendo los protagonistas de la historia quienes eran.

Disculpe la musical expresión en italiano del subtítulo, pero refleja de alguna manera la orden junto a la acotación de su ejecución, ‘alegre, pero no demasiado’. Pues eso, y a las pruebas me remito. 

En ese mismo año de 1968, de la no firma española, en la Junta de Energía Nuclear (JEN), hoy Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT), se instalaba el primer reactor español nuclear con capacidad para producir plutonio para las bombas. (Continuará)


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