lunes, 7 de junio de 2021

Entre tililar, tiritar, cintilar y rielar de estrellas. Ciencia y poesía (y 2)

(Continuación) Lo curioso es que las estrellas, vistas desde el espacio no lo hacen, permanecen inmóviles, puesto que no se interpondría ninguna atmósfera entre ellas y nosotros, que produjera el titileo.

En este contexto, con el término espacio me refiero al espacio exterior o espacio vacío, también llamado simplemente espacio, es decir, las regiones relativamente vacías del universo, fuera de las atmósferas de los cuerpos celestes. Sirva este apunte para distinguirlo, desde el punto de vista científico-técnico, del espacio aéreo y las zonas terrestres.

A modo de resumen

A un nivel de física bachillera podemos decir que las estrellas titilan debido a la distorsión que la atmósfera de un cuerpo celeste produce sobre los rayos de luz que proceden de ellas.

Una atmósfera compuesta de gases que se encuentran a distintas temperaturas, con diferentes densidades y están afectados por turbulencias que en conjunto hacen que la radiación electromagnética, que es eso que llamamos luz, no viaje en línea recta sino que sufra refracciones.

Es decir que los rayos se tuercen y muestran una imagen distorsionada, de la misma manera que vemos quebrado al lápiz metido dentro de un vaso de agua o a un remo sumergido en un estanque.

Así los rayos recorren diferentes caminos y el ojo humano ve la imagen en diferentes posiciones, que se suceden unas tras otras rápidamente, dando como resultado una imagen que baila, cintila o titila.

Ya de la que va recordar que la Luna, el Sol o los planetas no lo hacen debido a: uno, están mucho más cerca que las estrellas; y dos, presentan una superficie más grande, que no se ve afectada por la perturbación óptica de la atmósfera.

Estrellas

Y para ir acabando con la saga, que ya toca desde que la iniciamos con ‘Lucero del alba’ allá por octubre de 2020, le dejo con otro poema titulado Estrella, perteneciente a la obra ‘Metralla y Purpurina’ (2018) del artista español Luis Vicente Ramiro (1976) y que dice así:

Los dos tumbados sobre el césped

en esta noche de verano.

Miramos las estrellas

sabiendo que sólo son

luces que nos llegan

de astros ya muertos

hace millones de años.

Preferimos ignorar ese detalle.

Esto no va de ciencia.

Esto es fe.

[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.

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