lunes, 26 de junio de 2017

‘The Big Bang Theory’. Barenaked Ladies

(Continuación) Y para estotros, que quizás ese chiste barato podría estar relacionado con el hecho de que en EEUU la palabra ‘bang’ es también sinónimo de “coito”, por decirlo fino.
Y claro, dado que estos tipos son unos completos nerds, para ellos un “gran coito” por supuesto que no pasa del terreno de la pura teoría, vamos que en su caso es una posibilidad meramente especulativa.
Hasta aquí llega lo que por ahora quiero decirles de este tema, que es el momento de hablar del grupo musical que la compuso.
Barenaked Ladies
Damas semidesnudas o BNL es un grupo canadiense de rock alternativo formado en 1988, que si tiene algo que les caracterice estos son sus magníficos directos, su extraordinaria capacidad para parodiar (es célebre la imitación que hace de Robert Plant, del conocido y reconocido grupo Led Zeppelin, y de su famoso tema All of my love. De lo más recomendable por desopilante). Y por último, su prodigioso ingenio para improvisar canciones humorísticas durante sus actuaciones.
Dicen que fue durante uno de sus conciertos al que habían asistido los creadores de la serie, Chuck Lorre y Bill Prady, y tras escuchar cómo el guitarrista Ed Robertson cantaba un tema sobre la disciplina del espacio llamada cosmología, cuando decidieron sería el idóneo para escribir la sintonía de la serie.
Una elección que sin duda resultó crucial. Y es que Ed era un apasionado de la ciencia y en aquellos momentos, para más inri, acababa de leer un libro de 2005. Uno de título corto, ‘Big Bang’, y de subtítulo muy largo, ‘El descubrimiento científico más importante de todos los tiempos y todo lo que hay que saber acerca del mismo’, del indo-británico Simon Singh (1964), autor especializado en la divulgación de matemáticas y ciencias.
No les puedo decir si al guitarrista le gustó o no el libro, no llego hasta ahí, pero lo que sí les puedo asegurar es que de entrada, a Robertson, no le agradó mucho el encargo musical.
Resulta que no era la primera vez que componía canciones para el cine y la televisión con nulo resultado comercial. Hasta entonces nunca le habían aceptado una de sus composiciones, de modo que se dijo que para otra negativa siempre estaba a tiempo. Así que no, no la haría. Todos tenemos nuestro corazoncito.
Sin embargo, aun escarmentado, soltó la caña con un anzuelo que, de ser picado, podría satisfacer su vanidad y hacer que aceptara el encargo: les preguntó que a cuántos músicos le habían pedido que la escribiera. Y cuando supo que él era la única opción que se habían planteado, aceptó la oferta.
De forma breve, lo que les acabo de contar pasa por ser la intrahistoria de la canción The History of Everything, que escuchamos durante la cabecera de presentación de cada uno de los capítulos de estos singulares científicos y sus andanzas.

Una sintonía de serie que bien podría haber sido otra. Tal como lo leen. (Continuará)


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