jueves, 8 de septiembre de 2016

¿Por qué se llama “verano” el verano? (1)

Con esta pregunta me espetaba hace unos días un buen seguidor del blog, y he de confesarles que con su sencillez, nada más leerla, la pregunta me desarmó.

¿Qué por qué llamamos “verano” al verano?, pues yo que sé me dije, algo tocado. La verdad es que en ese momento no tenía ni la menor idea.

Pero como estas cosas me gustan, y aún conservo algo de curiosidad, he subsanado en la medida de mis posibilidades esta supina ignorancia. Les pongo al corriente de lo que he aprendido desde entonces.

Y lo hago asentando las bases porque, aunque sencillo, el asunto es algo complejo, laborioso y antañón.

Antañón porque, de hecho, se remonta más o menos al tiempo de los romanos, y complejo y laborioso, pues en su explicación están implicados campos de conocimiento tan distintos como etimología, astronomía, ciencia calendaria, meteorología, entre otras.

De todos modos voy a empezar por el final del tiempo, es decir que me refiero al día de hoy.

Verano actual
En la actualidad el verano es una de las cuatro (4) estaciones astronómicas, en concreto la segunda (2ª) del año en orden cronológico; ya saben primavera, verano, otoño e invierno.

Un periodo de tiempo, el veraniego, asociado por muchos de los humanos a las vacaciones, el calor, el buen tiempo, la diversión, ya me entienden y, por (casi) todos, a la estación más calurosa del año.

Una estación que en el hemisferio norte comienza con el solsticio de verano, alrededor del 21 de junio, y finaliza con el equinoccio de otoño, hacia el 22 de septiembre. Un periodo de tiempo que es conocido también por otros sinónimos como estío, canícula o ferragosto.

Visto en su conjunto el verano actual vienen a ser unos noventa y tres (93) días en los que, a pesar de ser un tiempo astronómico único (estación), inevitablemente, el tiempo meteorológico habrá sido distinto de un día para otro.

Lo que es natural. Son demasiados días, casi un centón, para que todos sean iguales.

Y por ahí, por la diferencia meteorológica de los días, empiezan las cuitas del asunto. Y es que con sólo lo dicho en las parrafadas anteriores, ya tenemos que empezar a aclarar bastantes ideas.

De entrada han de saber que no siempre han existido cuatro (4) estaciones. Ni han sido sinónimos los términos verano, estío, canícula y ferragosto. Ni ha sido el verano la estación más calurosa del año. Ni...

Mejor será que vayamos por parte, como dijo alguien. (Continuará)


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