jueves, 1 de septiembre de 2016

De vuelta con los camaleones (y 2)

(Continuación) De modo que las dunas son bastante más que un espacio “abandonable” y abandonado. Y mucho más que un montón de arena que se pueda fijar plantando pinos.

Y por supuesto nunca, nunca, un ambiente natural que se pueda cercar con complejos urbanísticos o utilizar como material de construcción.

Trato de justificarles con estas aseveraciones que no se entiende la existencia de una playa si no hay dunas, pues son ellas las que garantizan y equilibran el ecosistema. Lo hacen, se lo digo de forma resumida, porque son:

a) Reserva de arena para la propia regeneración natural de las playas. Sucede que los vientos dominantes en las zonas costeras suelen generar un circuito de movimiento natural de las arenas, que en unos casos van hacia tierra adentro y en otros hacia la playa.

b) Componentes del paisaje de enorme valor ecológico. Nada más que hay que pensar en el papel que juegan en la transición natural entre la línea de costa y las tierras interiores del litoral.

c) Depositarios de una riqueza de fauna y vegetación muy peculiar, al ser especies endémicas de estas áreas de tránsito entre aguas saladas y semidulces o dulces.

Lo dicho, ¡hay que cuidar el sistema dunar!

Toponimia roteña
Una de estas tardes pasadas en la playa, al comentar con unos conocidos que iba a publicar esta entrada, un buen conocedor de Rota cuyo anonimato me pide, me dijo que puntualizara algo sobre la toponimia de la localidad.

En su opinión y conocimiento el topónimo de la localidad deriva del latín Rupta, que significa "ruta", por lo que sería un topónimo mozárabe.

Un nombre, Rota, que derivaría de la traducción al latín del nombre árabe Ribat Ruta. Pero no del nombre romano Speculum rotae. Ni por supuesto tampoco de Asturojthos o de Astaroth, ambos topónimos ficticios ya que no aparecen en ninguna fuente fidedigna.

Aunque de este último me comentó que, quizás podría ser. Juzguen ustedes.

Rota viene de Roth
Resulta que esta villa, probablemente fundada por los fenicios, bien podría haber sido llamada Astaroth, que significa “Puerto de Asta”. Este Asta es Asta Regia, una importante ciudad de Tartessos cuyas ruinas se encuentran en el término municipal de Jerez de la Frontera.

De modo que con el paso del tiempo y las modificaciones propias del lenguaje, el nombre se pudo descomponer, pasando a Asta-Roth, y más tarde por la inevitable ley de la economía, quedar reducida a Roth, de donde provendría el actual Rota. Sí, podría ser. Por qué no.

De hecho en esta localidad hay un instituto de educación secundaria con este nombre, IES ASTAROTH. Como pueden leer, nominalmente, es un centro de educación no de enseñanza. Cosas de Consejería.

Claro que ya de la que va, o lo que es peor a lo mejor por eso, el maestro Antonio Burgos la llamó a principios de siglo, Rota de la Frontera. Burgos, dixit.

Y no les canso más con este tema, que un servidor de lo quería hablarles es del camaleón.



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