viernes, 23 de marzo de 2012

… Y nos vamos haciendo viejos


Eso es lo que dice la canción, y lo malo es que es verdad.
El tiempo pasa para todos y para todo. Y la estatua no iba a ser una excepción. A pesar de las precauciones tomadas en su construcción y montaje, la estatua tuvo filtraciones desde el principio. 
Lo que unido a su permanente exposición a la intemperie marina y la condensación del aliento de millones de visitantes que subían por su interior, terminaron causando una grave corrosión interna. La estatua se estaba desintegrando.
Es lo que corroboró un exhaustivo examen que se le hizo a principios de los años ochenta del siglo pasado. La estatua necesitaba un remozamiento a fondo. 

Desde el armazón de hierro que mantenía las láminas de cobre que estaba muy corroído, hasta el aislamiento original de asbesto, que se había colocado entre las láminas de cobre y el armazón de hierro y que estaba casi desgastado del todo. 
Pasando por los remaches de las juntas que tuvieron que ser renovados y las propias láminas de cobre que estaban muy deterioradas. 
Recordemos que asbesto es el nombre con el que también es conocido el amianto, aunque no sean exactamente lo mismo. Habrá que traerlos a ambos, abesto y amianto, al blog. 
Y se pusieron manos a la obra, empleando los nuevos conocimientos científico-técnicos. Lo que se dice, marchando una de chapa y pintura

1 comentario:

  1. Una seguidora del blog23 de marzo de 2012, 18:08

    ¿Es el champú de caballo un nuevo producto milagro? ¿O se trata de un nuevo timo? ¿Cómo saberlo? Le agradecería que escribiera sobre ello.

    ResponderEliminar