martes, 23 de noviembre de 2010

ISS, Estación Espacial Internacional (y III)


(Continuación) Cinco. En la actualidad la estación consta de 13 habitaciones, de las que dos son pequeños dormitorios individuales con un saco de dormir y una ventana cada uno con una espectacular vista de la Tierra.
En la actualidad hay dos inodoros con entradas adaptadas a ambos sexos. Los astronautas pasan de media unos seis meses en la estación.

Sucedidos curiosos 
Y damos otra manita larga de los numerosos sucedidos que en los diez años han tenido lugar.
Uno. Está relacionado con la basura espacial. Ese nuevo tipo de contaminación humana que ha creado más de una situación problemática.
La más reciente tuvo lugar en marzo de 2009, cuando los restos de un satélite desechado que, afortunadamente, pasaron de largo, provocaron la evacuación de la estación, teniendo los astronautas que refugiarse en la cápsula rusa Soyuz.
Con anterioridad, en junio de 2006, una pieza, identificada posteriormente como componente de un satélite militar estadounidense fuera de servicio, pasó a tan sólo dos kilómetros de la estación.
La situación de alarma generada obligó a iniciar los preparativos para una evacuación de urgencia. Por suerte también, el acercamiento concluyó sin incidentes.
Dos. Éste otro es más bien escatológico. Como en la Tierra, las necesidades fisiológicas han puesto en más de un aprieto a los astronautas. En este caso por culpa del inodoro.
Tuvo lugar el año pasado, mientras se instalaba un segundo baño en la ISS, dado que son ya seis los tripulantes que suelen estar de fijo. Bueno pues justo mientras se instalaba, se estropeó el retrete existente. Estas cosas suelen suceder.
En concreto la bomba de succión que aspira tanto las heces como la orina.

Un accidente que obligó a más de un cosmonauta a visitar el de la nave Soyuz en una misión, podríamos decir delicada, aunque no precisamente científica.
Tres. Volviendo a la alimentación han de saber que en la estación espacial no hay frigorífico ni congelador. Por lo que los alimentos se conservan deshidratados o termoestabilizados.
Dado que, ya lo hemos comentado, el agua es el bien más escaso en la ISS, para asearse, los astronautas utilizan toallitas higiénicas.

Y hablando de higiene los astronautas se cambian de ropa interior un día sí y otro día no. Es la conocida Ley de la Economía del Universo.
Cuatro. También por una cuestión económica, desde el 2001, la estación se ha convertido en un nuevo destino más para el turismo. Eso sí, de un muy alto nivel económico.

Desde entonces son ya siete los turistas espaciales que la han visitado. No hay nada que el dinero no consiga.
Cinco. También lo hemos comentado. Los astronautas a bordo de la ISS tienen el privilegio de poder contemplar un amanecer o un ocaso terrestre cada 45 minutos.
Es decir que los astronautas ven 16 amaneceres al día. Una mala cifra si el día es el de fin de año. Lo digo por los brindis de año nuevo.

Uno cada hora y media. Se me antoja que son demasiados quizás para estar trabajando.
En su tiempo libre, los astronautas también pueden leer, ver películas, jugar a las cartas, hablar con sus familias, hacer ejercicio e incluso tocar instrumentos musicales.
Por otro lado los astronautas duermen ocho horas diarias. Para despertarles, el centro de control de Houston pone música a todo volumen. Los temas, eso sí, los eligen los propios astronautas.
Seis. En relación con la música, ésta de discos dedicados para empezar el día no es la única que la estación mantiene.
El año pasado el grupo de música rock irlandés U2, llegó a un acuerdo con la NASA para la retrasmisión de material audiovisual desde la misma Estación Espacial Internacional.
De todos es sabido que se trata de una banda abonada a dar espectaculares golpes de efecto en directo. Sin ir más lejos, la conexión que hizo en medio de un concierto el verano pasado.
Sin comentario. Algo sólo para melómanos y gente impresionable.
Siete. Desde comienzos de este mes, la estación orbital tiene un nuevo pasajero. Llegó a bordo del Discovery y su nombre es Robonauta 2, R2 para los amigos.
Bueno, en realidad, se trata de un androide. O mejor dicho un medio humanoide porque aún no tiene piernas.
Con 160 kg de masa ha sido diseñado por la NASA para realizar a bordo decenas de tareas diferentes.

Luce un caso dorado con 350 sensores, 30 procesadores, cámara de IR y 42 grados de libertad en su cuello mecánico y múltiples articulaciones.
¡Ah! También está preparado para contar su aventura espacial a través de la red social Twitter.

Y es que en esta sociedad de la comunicación, hay que cuidar los detalles. (Continuará)

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