jueves, 8 de julio de 2010

Aire acondicionado versus calefacción


Recién aterrizado en el estío, la cuestión parece oportuna

¿Cuál de las dos tecnologías produce una mayor contaminación?

La calefacción que nos permite calentar una dependencia o el aire acondicionado que la enfría.


El asunto que les traigo es sin duda la respuesta refleja a la noticia publicada hace unas días. El grupo Acciona volvía a poner en marcha su ‘Plan de Ahorro, Ropa Informal y Sostenibilidad’.

Ése por el que, durante los meses de verano, eleva en uno o dos grados Celsius (ºC) la temperatura del aire acondicionado de sus centros de trabajo, y recomienda a sus empleados vestir de forma informal.

Su propuesta es situarla entre los 23 ºC y 24 ºC, uno o dos grados por encima de los estándares habituales. Y el fin último ya lo pueden suponer, el de ahorrar energía.

Según fuentes de la propia compañía, gracias a esta medida, el pasado año ahorró un 8,6% en el consumo eléctrico de climatización, lo que equivale al 5,2% de su consumo de electricidad total. Una buena reducción.

Se estima que por cada grado, se reduce en un 5% el gasto energético. Lo que se tradujo en el ahorro de 57 500 kilovatios-hora (kWh).

Un ahorro energético que evitó la emisión a la atmósfera de alrededor de 17,3 toneladas de gas dióxido de carbono, CO2 (g).

Para que se hagan una idea, este ahorro equivale a las emisiones de CO2 de un coche que recorriera África de Norte a Sur nada menos que veinte (20) veces.

Así que ¡bravo! por la medida.

Y aunque sea a toro pasado, ¿qué ocurre con la calefacción en invierno? ¿Qué números arroja una medida equivalente a la practicada en verano?

Bueno, lo cierto es que no es fácil la comparación.

De entrada, el fenómeno de enfriar una habitación siempre es más eficiente que el de subir su temperatura. Una cuestión termodinámica que resultaría tediosa traerla a este negro sobre blanco.

Lo importante, y lo que debe quedar para los propósitos de esta entrada, es que se requiere mucha menos energía para ello. Según datos del IDAE, casi un cincuenta por ciento (50%) menos.

Por cada grado Celsius que bajamos en la calefacción, el ahorro viene a ser del 7%.

En este sentido las cifras son tan altas que, de acuerdo con datos del satélite ambiental Envisat de la Agencia Espacial Europea, se estima que la mitad de las emisiones de CO2 en Europa son producidas por los sistemas de calefacción.

La razón se debe a que las fuentes de energía que utiliza son más contaminantes. Para la calefacción empleamos gas, carbón y electricidad, mientras que para el aire acondicionado sólo electricidad.

Así que, a modo de titular y desde este punto de vista diremos que, el aire acondicionado no es tan malo como la calefacción. Claro que la pregunta entonces es:

¿De dónde viene la electricidad?
¿Qué contaminación genera su producción?

Esto es lo que tiene la Ciencia. Cada respuesta dada, trae consigo más preguntas. Maldita Ciencia.

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