viernes, 2 de enero de 2009

¿Hubo una mula y un buey en el establo?

(Continuación). No es una cuestión de gusto el asunto de la mula y el buey en el establo. Aunque les resulte increíble, ningún evangelio narra la escena en la que estos animales adoran a Dios recién nacido. Como se lo digo.

Mateo cuenta, de forma somera, la adoración de los Reyes Magos y no los nombra. Y Marcos ni siquiera dice lo más mínimo de toda la infancia de Jesús.

Tampoco Lucas, cuando nos describe el nacimiento en el pesebre y la adoración de pastores y Reyes Magos, hace la menor mención de ellos.

No. No hay ni mula ni buey en los evangelios. Pobres animales.


Donde únicamente se habla de animales es en un evangelio apócrifo, el PseudoMateo. Una narración en la que se pretende dar credibilidad a dos supuestas profecías sobre Jesús.

Una, de Isaías (1:3) : “El buey ha conocido a su dueño y el asno el pesebre de su señor”. La cita es correcta pero la verdad es que su interpretación es libre. Puede leerse de muchas formas y en cualquier sentido, ya que está descontextualizada. Así que, según deseos.

La otra, una presunta profecía de Habacuc (3:2) : “... te manifestarás entre dos animales”. Lo cierto es que esa cita nunca existió. Perdón. Bien dicho existe. Solo que no dice eso.

Hubo un elemental error de traducción, ya que en verdad dice: “...en medio de los tiempos”. Un lamentable error.

Luego la bucólica escena de los animales no es más que un error. Un error envuelto en un deseo, cubierto por una leyenda y todo dentro de una creencia.

Algo parecido a los Reyes Magos. (Continuará).

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