martes, 1 de abril de 2025

DCPS. Calle Torricelli (2)

(Continuación) Una figura geométrica que tiene una propiedad singular, la de poseer un área lateral infinita pero un volumen finito, sí, toda una paradoja. Abro paréntesis, ¿le suena la imagen? Entrecierro paréntesis.

Si se fija en las fechas citadas más arriba, por desgracia el joven Evangelista solo ejerció de discípulo y amanuense unos tres meses, pues el sabio de Pisa murió en enero de 1642; aun así, su influencia sobre él fue más que notable como veremos.

Primero fue la bomba de agua. Aristóteles y el “horror vacui”

No resulta evidente y por tanto es quizás poco conocido que buena parte de las aportaciones científicas de Torricelli no tuvieron en principio nada que ver con la famosa existencia y medición de la presión atmosférica, sino con un problema algo más prosaico como es la necesidad de elevar agua de un pozo con la ayuda de una bomba hidráulica.

Una práctica para elevar el agua de ríos, estanques o pozos que ya comenzaba a extenderse en las ciudades europeas del Renacimiento y cuyo funcionamiento era muy parecido al de las que, hasta no hace mucho, bueno algo sí, se veían en las casas. Consiste en un pistón accionado manualmente y ajustado a un cilindro metálico con un par de lengüetas de cuero que permiten o cierran el paso del agua según el recorrido del mismo.

Un fenómeno físico, el de bombeo de agua, que desde la física antigua griega se atribuía a que la naturaleza no admite la existencia del vacío y se resiste a tolerar la ausencia de aire, de modo que no se concebía un espacio sin materia.

Una idea que Aristóteles (384-322) plasmó en su horror vacui (miedo al vacío) del que hizo un principio absoluto; una hipótesis de lo más práctica pues permitía interpretar fenómenos cotidianos como el llenado de líquido de una jeringuilla, la absorción de un líquido con una paja o la dificultad para separar un fuelle cuando se impedía la entrada del aire.

Sencillamente la naturaleza tiende a no dejar espacios vacíos, no soporta la ausencia de aire, vamos que tiene “miedo al vacío” por lo que lo llena del primer fluido que tenga a mano.  

La bomba de agua. Galileo y el “horror vacui”

Ya Galileo había intentado explicar su funcionamiento a través de la fuerza ejercida por el aire, pero sin avanzar apenas, seguía siendo muy alargada la sombra aristotélica del ‘horror vacui’ y con ella la idea de que no podía generarse vacío en el seno de la atmósfera.

No obstante, el pisano perfeccionó el funcionamiento de estas bombas ofreciéndonos la primera referencia escrita de la imposibilidad física de poder elevar agua por medio de ellas, a una altura algo más de una decena de metros. Un hecho que probablemente ya era conocido desde hacía tiempo y para el que pergeñó un par de interpretaciones. (Continuará)

[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.

[**] El original de esta entrada fue publicado el 02 de diciembre de 2024, en la sección DE CIENCIA POR SEVILLA, del diario digital Sevilla Actualidad.

 

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