domingo, 29 de octubre de 2023

POSTUREO LECTOR. ‘Grandes esperanzas’, ‘Harry Potter y la piedra filosofal’, ‘Historia en dos ciudades’

(Continuación)                     18. Grandes esperanzas, 1860

Del escritor inglés Charles Dickens (1812-1870) y uno de los títulos más respetados de quien sin duda es el más famoso de los novelistas victorianos, pero sobre el que existe una seria división de opiniones como escritor.

Vamos que como en las plazas de toros tras la faena del matador; están los que lo elogian por su prosa, realismo, caracterización o crítica social, desde Tolstói hasta Orwell, pasando por Chesterton y Wolfe.

Y están los que lo vilipendian por su sentimentalismo, laxa escritura o escasa profundidad psicológica como Wilde, Henry James o Virginia Woolf. Usted verá y ya me dirá si tras rematar el puntillero saca pañuelo o hace escuchar el atronador y cómplice silencio maestrante.

19.- Harry Potter y la piedra filosofal, 1997

De la escritora británica J. K. Rowling (1965), por mi nieto Carlos -que se ha leído toda la saga, tiene nueve años y no hace falta que le diga que es un voraz lector- sé que es el primero de todos ellos y creo recordar que me ha dicho que por ahora son siete; lamento no poder aportarle más información realmente significativa, estoy convencido que usted sabe más que yo.

20.- Historia de dos ciudades, 1859

Del ya citado escritor inglés Charles Dickens (1812-1870), esta novela es probablemente la que más ha contribuido a crear el retrato que el imaginario colectivo tiene de esa época, incluso en aquellas personas que apenas han leído la obra o ni siquiera lo han hecho. Estas cosas suceden y dicen que lo que sucede conviene, claro que a saber.

Eso sí su inicio es magnífico e inolvidable: Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación.

Todo lo poseíamos, pero no teníamos nada; caminábamos en derechura al cielo y nos extraviábamos por el camino opuesto.

En una palabra, aquella época era tan parecida a la actual, que nuestras más notables autoridades insisten en que, tanto en lo que se refiere al bien como al mal, sólo es aceptable la comparación en grado superlativo”. (¿Continuará?)

[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.

 

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