jueves, 26 de octubre de 2023

Hombres y eclipses: Lidios y medos, Colón

(Continuación) Fuera el que fuese, el caso es que la interpretación pseudocientífica no le pudo ir peor a Jerjes, y sobre todo a sus hombres. 

Entre lidios y medos

Nos ha llegado también a través de los relatos de Heródoto, quien en esta ocasión nos habla de una batalla que tuvo lugar hace unos 2500 años y cuyo final se vio influido por un eclipse que se produjo durante su transcurso.

Sabemos de ella por un escrito suyo del 430 a.C., y fue la última de la guerra que mantuvieron lidios, quienes ocupaban regiones de la actual Turquía, y medos, un antiguo pueblo iraní, que duraba ya seis años y en la que había habido victorias y derrotas por ambas partes.

Pero esta fue diferente, según el historiador en ella, “el día se convirtió de repente en noche” y “cuando observaron el cambio, medos y lidios, dejaron de luchar y estuvieron ansiosos por llegar a un acuerdo de paz”.

Con posterioridad, ya en el siglo XIX, y gracias a la ciencia, los astrónomos determinaron que debió tratarse del eclipse solar del 28 de mayo del 585 a.C., y en esta ocasión la credulidad cósmica tuvo una influencia benéfica para el hombre.

Colón, Jamaica y eclipse lunar

Avanzamos unos veinte siglos desde los tiempos del historiador griego, para encontrarnos con Cristóbal Colón (1451-1506) en su última expedición al Caribe, con las dos carabelas carcomidas que le restaban varadas en la playa de Santa Gloria, sin alimentos ni agua, con un motín sufrido por parte de la tripulación y con los nativos negándose a proporcionar víveres a cambio de baratijas.

Todo apuntaba a una muerte por inanición, hasta que la ciencia vino en ayuda del almirante ese 29 de febrero de 1504 (año bisiesto), gracias a que llevaba un ejemplar del Almanach Perpetuum de Abraham Zacuco, por él sabía que ese día se produciría un eclipse total de Luna y supo sacar provecho de esta predicción astronómica.

Vaya si supo. Según se relata en su Cuaderno de Bitácora los reunió y amenazó con que a su señal, su Dios (el de Colón), los castigaría haciendo que el Sol no volviera a salir más, y funcionó; ni que decirle tengo que los nativos no se asustaron por el eclipse lunar, es seguro que ya habían visto otros.

Lo que les debió sorprender en realidad, y no poco, fue que ocurriera cuando, en apariencia, Colón lo dispuso. Debieron pensar que era magia, un poder del hombre blanco, pero usted sabe que no es así, solo era ciencia. O de cuando la información es poder y la ignorancia la madre del miedo. (Continuará)

[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.

 

 

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