miércoles, 25 de marzo de 2020

¿Qué es la contaminación interplanetaria? (y 3)

(Continuación) Un contagio que, pensado con detenimiento y siguiendo la dirección del fenómeno, puede producirse en los dos sentidos y extremos del viaje espacial.
La conocida como contaminación de regreso o back contamination, consistente en la introducción de supuestos organismos microbianos extraterrestres en la biosfera de la Tierra, uno de cuyos casos podría ser el de nuestras propias misiones espaciales. Una contaminación de regreso que se iniciaría en el planeta explorado al interaccionar astronautas, instrumental y material con hipotéticas formas de vida microscópicas autóctonas.
Y la contaminación de salida o forward contamination, es decir, la transferencia de vida microbiana de la Tierra a otro cuerpo celeste con o sin vida extraterrestre propia, que esa es otra, y de la que ayer le apuntaba algo, pero que dejo para mejor ocasión.
En la actualidad, por acuerdos internacionales y a modo de norma rectora en el diseño de las misiones interplanetarias, están establecidos unos protocolos de manejo y prevención que vienen recogidos en una guía de Protección Planetaria (Planetary protection). Su objetivo principal no es otro que el de evitar la contaminación biológica de ambos astros, de destino y de retorno. Y ya de la que va, no me resisto a mostrarle un par de icónicas imágenes del planeta, de nombre parecido.
‘Canica azul’ y ‘Punto azul pálido’
Una es Canica Azul o Blue Marble, que es como la llamaron Eugene Cernan, Ronald Evans y Harrison Schmitt, astronautas del Apolo 17, la decimoquinta y última misión en la que el ser humano pisó la Luna y que fue lanzada el 7 de diciembre de 1972. Un nombre infantil más que comprensible, dada la imagen que mostraba ante sus ojos cuando la fotografiaron desde la nave espacial, a 29 000 km de la superficie terrestre, el 7 de diciembre de 1972.
Mismamente igual que una canica de vidrio azul, como esas con las que juegan los niños, es sin duda una de las imágenes más reproducidas en la historia de la humanidad y de las pocas que muestran la Tierra completamente iluminada por la razón que ya se imaginan: los astronautas tenían el Sol detrás de ellos cuando la tomaron.
La otra es Punto Azul Pálido o Pale Blue Dot, tomada el 14 de febrero de 1990 por la sonda espacial Voyager 1, de modo que dieciocho años las separan y no es la única separación a destacar entre ellas. Cuando se tomó la fotografía, la cámara se encontraba algo más lejos del planeta que cuando se hizo la Canica azul, bueno, en realidad bastante más lejos. Se estima que podría estar a una distancia de seis mil millones de kilómetros (6 000 000 000 km) del planeta, o sea, es del orden de ciento treinta y tres mil (1,33·105) veces más lejos.
Y sí, la expresión también da título a un libro homónimo, Un Punto Azul Pálido: Una Visión del Futuro Humano en el Espacio (1994), del astrónomo y divulgador estadounidense Carl Sagan (1934-1996) quien declaró haberse inspirado en la fotografía para el mismo.
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.


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