domingo, 8 de diciembre de 2019

‘El origen de las especies’, 1859 [CR-63]

Tal día como el próximo domingo, se cumplirá el 160 aniversario de la publicación del archiconocido libro del evolucionista inglés Charles Darwin, cuyo título original es algo más extenso y no tan conocido, vean si no: ‘El origen de las especies mediante la selección natural o la conservación de las razas favorecidas en la lucha por la vida’. Es el primer escrito razonado y razonable sobre la teoría de la evolución y el mecanismo de la selección natural, y un libro fundamental de nuestra cultura en general, de la historia de la ciencia en particular y de la biología en concreto.
Publicado el 24 de noviembre de 1859, entonces cayó en jueves, los 1250 ejemplares impresos en esa edición se agotaron el primer día, y ésa fue sólo la primera de seis ediciones que se emitieron en vida del propio Darwin. El motivo de tan extraordinario éxito comercial -no olvidemos que es un libro científico y especializado, sobre un tema entonces fronterizo del conocimiento-, se debe al lenguaje sencillo, directo y coloquial que utiliza su autor, lo que sin duda posibilita una comprensión accesible a cualquier lector. Un mérito más del naturalista, éste de la capacidad divulgadora, y otro detalle del enorme impacto que sus ideas evolucionistas produjeron en la sociedad de la época.
Una idea que el autor empieza a germinar en su juventud, fructifica durante años de intuición, observación e investigación y encuentra su confirmación empírica en la expedición alrededor del mundo que Darwin emprende a bordo del ‘HMS Beagle’ (1831-1836). En dicho viaje recoge muestras de plantas y animales que, a su entender, son evidencias ratificadoras de su hipótesis evolucionista y sobre la que reflexiona durante 23 años más hasta que, en 1859, la publica en el libro que les traigo.
En él argumenta de forma extensa, aunque simple y adecuada para cualquier lector no especialista, cómo todos los organismos vivos, animales y vegetales, han evolucionado a lo largo del tiempo a partir de un antepasado común, mediante un proceso denominado selección natural. Una idea muy revolucionaria para una época, en la que no olvidemos, estaban vigentes otras tan opuestas como el creacionismo y el catastrofismo.
Un último detalle. En este libro Darwin apenas trata el origen del hombre, casi no reflexiona sobre la evolución humana, de hecho éste es un tema que no expone hasta 1871, cuando extiende la hipótesis de la evolución al mismo ser humano. Lo hizo con su ‘El origen del hombre’, un estudio especializado y selectivo en el que nos dice que no descendemos del mono, sino que somos monos, sus primos hermanos, vamos. Ya lo dijo el filósofo: ‘Los monos son demasiado buenos para que el hombre pueda descender de ellos’.
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.
[**] Esta entrada apareció publicada el 22 de noviembre de 2019, en la contraportada del semanario Viva Rota, donde también la pueden leer.


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