jueves, 6 de septiembre de 2018

Del cambio de las bombillas halógenas

(Continuación) Y la razón ya se la habrá imaginado pues, como seguro sabe, casi nada en esta vida es tan sencillo como parece.
No, casi nada lo es, pues una cosa es la teoría y otra bien diferente la práctica. Y nuestra bombilla no entraba dentro de ese casi. Resulta que el proceso de sustituir una bombilla halógena por otra de diferente tecnología, no era en 2016 tan sencillo como el simple hecho de desenroscarla y enroscar otra en su lugar.
Era más difícil deshacerse de ellas de lo que se pensaba, y de ello advirtieron los fabricantes argumentando que el reemplazo luminario, ya se sabía que era la bombilla LED, aún no resultaba viable. Ni la tecnología estaba lista aún, ni era económicamente accesible como para sustituir al cien por cien (100%) a las antiguas.
Es decir que no había forma humana de relevarlas entonces, razón por la que en 2016 se siguió permitiendo su comercialización para uso doméstico hasta 2018. Una moratoria necesaria tanto para que se reconvirtiera la industria de fabricación, como para que los consumidores se prepararan para el cambio.
Pero al parecer, en la actualidad y en principio, ya estamos listos para darlo. Por eso es ahora, en estos inicios septembrinos, cuando se ha llevado a cabo, además con buenas perspectivas económicas para el planeta, las empresas y los hogares.
Una medida efectiva
Buenas porque existen evidencias a favor de que las últimas normativas ambientales puedan aumentar la eficiencia, innovación y competitividad de las empresas, lo que es bueno para todos.
Entre sus objetivos, para 2020, la Comisión Europea espera mejorar la eficiencia energética en un veinte por ciento (20%) y aumentar esta cifra entre siete y diez puntos, hasta el treinta por ciento, para 2030.
Según este organismo, ya en el 2020 se alcanzará un ahorro de electricidad equivalente al consumo anual de once millones (11 000 000) de hogares y una reducción del recibo de la luz de un quince por ciento (15%).
Sí, todo apunta a que la transición a la tecnología LED va a conllevar un ahorro a los ciudadanos de la UE. Aunque dependerá como es lógico del tamaño de la familia y del tipo y número de bombillas que se utilicen, se espera que gracias al menor consumo de electricidad, un hogar medio pueda tener un ahorro neto de entre veinticinco y cincuenta euros (25-50 €) al año.
Ya veremos en lo que queda, pero bueno, algo es algo y por supuesto más que nada. Lo seguro es que el futuro a corto plazo estará iluminado por bombillas ledes. De modo que sin solución de continuidad pasamos de las ya casi obsoletas halógenas a las casi novedosas ledes. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.



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