miércoles, 19 de septiembre de 2018

10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2, 1, 0 [CR-05]


Es la típica cuenta atrás que todos conocemos y empleamos a menudo para asuntos diversos. Pero ésta que les traigo no es “una” de esas, no, la de hoy es “la” cuenta atrás, la más famosa de todas las cuentas que en el mundo han sido.
La madre de todas ellas y que no es otra que la que tiene en mente: la de los lanzamientos de los cohetes espaciales. Porque son muchos los que saben que todo lanzamiento que se precie debe ir siempre precedido de una cuenta atrás.
Lo que quizás ya no es tan conocido por tantos, es el hecho de que esa costumbre no tuvo su origen en la era espacial, ni fue idea de un técnico de la NASA o de cualquier otro centro de investigación espacial, como podría pensarse. No.
La idea arranca algo más atrás en el tiempo, fruto de la ficción de una película y la imaginación de su director, de modo que una vez más la ciencia-ficción le marca a la ciencia el camino a seguir. Arte y Ciencia de la mano. Qué cosas.
Una historia humanista que tiene a su vez una intrahistoria. Resulta que la cuenta atrás fue inventada por el cineasta alemán Fritz Lang para la que fue su última película muda, 'La mujer en la Luna' (1929), y en la que se fantasea con la idea del primer viaje a nuestro único satélite.

Su momento cumbre es el lanzamiento del cohete que mostró, no sólo con todo lujo de detalles científico-técnicos, sino que también lo dotó del máximo suspense posible.
Como quería que los espectadores se quedaran paralizados en sus asientos en el momento del despegue, pensó que si contaba a partir de uno nadie sabría cuándo terminaría, lo que le restaría tensión a la escena. Un pensamiento de lo más lógico y acertado.


Pero que si lo hacía desde diez (10) hacia atrás, todos sabrían que la cuenta acabaría en cero (0) lo que añadiría dramatismo la situación. No sólo daría sensación de límite a la cuenta, sino que resultaría más eficaz desde el punto de vista de la economía narrativa ¿Despegaría?
El suspense era evidente así que pensado, dicho, hecho y, lo que es mejor aún, gustó y bastante. Tanto que este conteo descendente sería empleado después en todas las películas y, lo que es más interesante, en los lanzamientos espaciales reales.
De modo que debemos a un cineasta el suspense que se produce cada vez que una nave espacial abandona nuestra superficie. Es así, como se lo escribo. Algo que ya dijo el gran Oscar, más Wilde que nunca: ‘La vida imita al arte, mucho más que el arte imita la vida’.
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.
[**] Esta entrada apareció publicada el 20 de julio de 2018 en la contraportada del semanario Viva Rota, donde también la pueden leer.

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