miércoles, 7 de marzo de 2018

Si estás borracho, oxitocina

(Continuación) Como les decía a finales del mes pasado, sería el enésimo beneficio de la que es conocida como “hormona del amor”, y en principio es tal como lo lee.
Un estudio proveniente de las antípodas australianas afirma que unas ratas de laboratorio, a las que se les administró previamente oxitocina, presentaban mayor dificultad para intoxicarse con alcohol.
Y en su opinión esto era debido a que la hormona bloqueaba y sobrecargaba algunos receptores de GABA, impidiendo que el alcohol fuera absorbido de manera completa.
El amor neutraliza la borrachera
Es otra forma de decir, más romántica y periodística quizás, el sorprendente efecto que el año pasado descubrió un equipo de investigadores de las universidades de Sydney y Regensburg en Australia. Aunque tal vez sea un tiro por elevación lo del amor, ya que la muestra la componían exclusivamente ratas.
Pero el caso es que comprobaron que, al menos en los roedores, y dado que la hormona se une a los receptores GABA de forma similar a como lo hace alcohol, una vez que la oxitocina lo ha hecho, impide que lo haga el etanol, neutralizando su efecto intoxicador.
Se trata de un proceso que no funciona a dosis muy altas ya que, como adelantamos más arriba, la oxitocina solo llega a algunos de los receptores GABA compartidos con el alcohol, no a todos.
El trabajo de marras, de nombre algo largo, fue publicado en febrero de 2015 en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.
‘Oxytocin prevents ethanol actions at δ subunit-containing GABAA
receptors and attenuates ethanol-induced motor impairment in rats’
Un título algo largo ya les advertí ('La oxitocina previene las acciones de etanol en los receptores GABAA que contienen la subunidad δ y atenúa el deterioro motor inducido por el etanol en las ratas'), pero que como pueden ver, es bastante descriptivo.
Naturalmente, antes de llegar a tan tajante conclusión, la investigación pasó por diferentes fases y experimentos. Empezaron haciendo tres grupos de roedores y observando los efectos que el alcohol producía en ellos.
Los del primero, que no lo recibieron, solían moverse sin cesar por toda la jaula. Los del segundo,  que sí lo hicieron, se quedaban adormilados con el hocico pegado a una esquina de la jaula. Ésa era en esencia la diferencia en el comportamiento ratonil, entre estar sobrios o ebrios. No muy diferente por cierto de la humana.
Y establecidas estas premisas, los expertos pasaron a inyectar oxitocina a los ratones del tercer grupo para después de suministrarles etanol. Y aquí vino lo sorprendente. Los animales siguieron correteando por la jaula, como si no hubieran ingerido ninguna sustancia alcohólica.
De alguna forma la sustancia paliaba los efectos de la bebida. Pulsar para ver vídeo. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.



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