lunes, 22 de enero de 2018

Rudolph, el reno. Ciencia y hocico luminiscente (y 2)

(Continuación) Y en ese caso, con el material genético del organismo luminoso transferido al ADN del reno, su nariz al menos podría brillar como dice el cuento que lo hace la de Rudolph.
El proceso tiene hasta nombre, ya saben cómo son los científicos para estos asuntos, y para éste en concreto se han descargado con el de Transferencia horizontal de genes, algo descriptiva quizás. Como dijo el castizo: “Casí ná era lo del ojo y lo llevaba en la mano”.
‘Johns Hopkins Scientists Explain Rudolph, Grinch, Scrooge’
Todo esto que les cuento aparece en un comunicado de estas pasadas navidades que la Universidad Johns Hopkins de Baltimore, Maryland (Estados Unidos), publicó en relación con algunos, digamos, “inexplicables clásicos navideños” como el del reno Rudolph entre otros, y su (casi) posible (posiblemente) explicación científica.
Un contenido que no es extrañar si tenemos en cuenta que fue fundada en 1876, tres años antes de que naciera Albert Einstein, es la primera universidad dedicada a la investigación en este país y, además, tiene como lema Veritas vos liberabi.
Una frase magnífica la de ‘La verdad nos hará libres’ y en la que bien se pudo basar Steven Farber, investigador jefe de la Institución para la Ciencia Carnegie y profesor de biología de la Universidad Johns Hopkins, para afirmar que aunque poco probable, la existencia de un reno como Rudolph no es imposible.
Y que en dicho proceso, organismos que pueden producir luz como corales, anémonas, medusas, luciérnagas o peces cebras, son la clave para entender la peculiar nariz del reno. Incluso el equipo investigador ha pergeñado un mecanismo factible de cómo esto pudo ocurrir.
Farber propone que si la madre de Rudolph, mientras estaba preñada de él y en su diario deambular por la tundra, se hubiera cruzado con por poner un ejemplo, un coral Anthozoan que por si no caen ahora les diré que se trata de una especie de color rojo brillante y que se encuentra en aguas tropicales poco profundas.
Si se hubiera topado con él les decía, y porque estas cosas pasan se hubiera cortado, entonces el ADN del coral podría haber pasado a su torrente sanguíneo.
Transferencia horizontal de genes
Y una vez en la sangre dicho ADN se podría haber insertado en algún gen expresado por las células epiteliales de la nariz, donde sin duda favorecería la producción de la proteína luminiscente roja en el hocico. Habemus hocico rojo y luminiscente.
A este desplazamiento de material genético entre organismos se le conoce como transferencia horizontal de genes, y en palabras del propio investigador:
“Con Rudolph, el ADN del coral se insertó en un gen que normalmente se expresa en las células epiteliales nasales, las células de la nariz. Es como secuestrar las células nasales de Rudolph e instruirlas para que produzcan la proteína roja.
Y dado que el ADN de coral ahora está en el ADN de Rudolph, estará presente para siempre a lo largo de su vida y le enrojecería la nariz, como una bombilla”. Sencillo, ¿no? (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.

1 comentario:

  1. Gracias, pero un índice de lo publicado vendría bien para tenerlo más organizado.

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