martes, 26 de diciembre de 2017

Pelusa ombliguera y G. Steinhause (2)

(Continuación) En su opinión, para minimizar la presencia de esta pelusa, se puede uno afeitar la zona alrededor del ombligo y eliminar así los vellos captores, aunque claro, dado que éstos tienen la tozuda costumbre de volver a salir, no nos quedará otra que, pasado un tiempo, volver a aplicar la cuchilla.
Más acerca de la composición, masa,...
Steinhause también se interesó por su composición y ahí fue un poco más allá que su predecesor.
Gracias al análisis que realizó del medio millar de muestras concluyó que, si bien una pequeña parte correspondía a fibras de algodón desprendidas de la ropa, el resto contenía restos de piel muerta, grasa, sudor, proteínas y polvo.
Todo ello entremezclado con una buena cantidad de bacterias, no olvidemos las idóneas condiciones físico-químicas de temperatura, humedad y luminosidad que el ombligo les brinda. Una proposición que ninguna bacteria que se precie puede rechazar.

Pero nuestro investigador, no olvidemos que es químico, al analizar la pelusa del ombligo de diferentes personas, pudo encontrar otros componentes como pelo de animales, polen y hasta pequeñas fibras de plantas.
Del análisis químico dedujo que su composición era mayoritariamente: celulosa del algodón, un biopolímero compuesto exclusivamente por miles de moléculas de β-glucosa, ​de fórmula molecular C6H10O5; algunos sulfuros y nitrógeno, todos ellos comunes tanto en el sudor como en las células de la piel.
Pero Steinhause fue más allá y también determinó la masa o cantidad de materia de toda la muestra (503 entregas) recogida y que no llegó ni a un gramo (1 g). De media, para cada muestra de pelusa salió un valor de uno coma ochenta y dos miligramos (1,82 mg), teniendo la mayor nueve coma diecisiete (9,17 mg).
Rizando el rizo

Y por último rizó el rizo. Con las muestras de su propio ombligo tuvo el cuidado de anotar las condiciones y características de la camiseta que llevaba cada día, y compararla con el valor de la masa de pelusa obtenida.
El resultado fue que eran las camisetas más nuevas, las que producían más cantidad, lo que puede resultar lógico si tenemos en cuenta el fenómeno de fricción y que las más viejas ya están más desgastadas.
De los datos del estudio también se puede concluir que si llevamos una misma camiseta durante cien (100) días al año, se puede llegar a generar una masa de unos ciento ochenta y dos miligramos (182 mg), siendo la media de la masa de las pelusas de tres miligramos (3 mg), dependiendo de las condiciones de la camiseta ya que en algunos casos pueden hasta doblar este valor. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.


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