jueves, 14 de diciembre de 2017

Pelusa, Kruszelnicki e Ig Nobel (1)

(Continuación) Gracias a la encuesta les decía, sabemos lo que sabemos de ella, de la pelusa. A saber:
1) No todas las personas la tienen, aunque preferentemente se presenta en aquellas de ombligo hacia dentro. En el estudio se halló pelusa en dos tercios (2/3) de la muestra analizada, un sesenta y seis coma siete por ciento (66,7 %) del total.
2) Su ya adelantada composición. Una mezcla heterogénea de ropa, piel, vello y otros compañeros que allí habitan, que son capturados por el pelo existente alrededor del ombligo.
3) Las mujeres tienen menos pelusilla en el ombligo que los hombres, debido a que su vello corporal es menos abundante y más fino y corto. Es el mismo motivo por el que los hombres mayores, al tener vellos más ásperos y numerosos, acumulan una mayor cantidad de pelusa.
4) Se forma por sí sola y su existencia, en cualquiera de los casos, no reviste ningún peligro para la salud.
5) El proceso migratorio hacia el ombligo es el resultado de la fricción del vello corporal con la ropa interior, que arrastra las fibras sueltas hacia el mismo.
6) Aunque la pelusa depende del color de la ropa que usemos, el hecho de que preferentemente muestre una coloración azul se debe, sencillamente, a que en la composición de las prendas de vestir que usamos, predominan las fibras de este color. En la muestra analizada un tercio (1/3) de ella era azul.
7) Por último, el buen doctor ha demostrado que, en el interior del ombligo, la pelusilla se mueve de abajo arriba y no al revés, como el sentido común y la gravedad nos harían pensar.
Estas son algunas de las conclusiones de la investigación llevada a cabo por la Universidad de Sydney, Australia, y liderada por Karl Kruszelnicki. A tenor de lo expuesto, sin duda alguna, nuestro hombre es la gran autoridad mundial en lo que respecta a asuntos peluseros humanos.
Con una entrega y dedicación tan extraordinaria, encaminada a resolver el misterio que, desde la noche de los tiempos, ha envuelto a la pelusa del ombligo, no es de extrañar que le valiera el reconocimiento de una parte de la sociedad científica.
La misma que en 2002 le galardonó con la concesión del Premio Ig Nobel en la categoría de Investigación Interdisciplinar.
Es una modalidad de las muchas que existen dentro de esta parodia estadounidense de los suecos Nobel que son los Ig Nobel, y que se otorgan a descubrimientos que primero te hacen reír pero luego te hacen pensar.
Una modalidad algo especial pues, en los veintiséis (26) años que tienen de vida estos premios, sólo se ha otorgado en tres (3) ocasiones.
Premio Ig Nobel. Investigación Interdisciplinar (1991, 2002, 2003)
El primero fue en el mismo año de su fundación y se trató de una ocasión única al concederse a una investigación ficticia. Ficticia porque, no sólo nunca se llegó a realizar, sino porque tampoco existió el investigador que supuestamente la llevó a cabo. (Continuará)
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