domingo, 7 de mayo de 2017

Mayo astronómico, 2017

Como saben por teoría y experimentan empíricamente en sus cuerpos, los días siguen alargándose desde que dejamos atrás el pasado equinoccio de primavera. Se estima que a lo largo de este mes los días se alargarán una media de dos minutos (2 min), un tiempo más de luz del que dispondremos.
Según estos cálculos astronómicos a principios de mayo la noche durará unas diez horas (10 h). A mediados de mes el Sol “se pondrá” (ay, de ese verbalismo ptolomeico) en torno a las 20:45 horas en Canarias y casi a las 21:30 horas en la Península. Y a finales de mes tendremos cielo nocturno solo unas nueve horas (9 h). Así seguirá mientras nos vamos aproximando al solsticio de verano.
Mientras, y sin ánimo de ser exhaustivo ni intención de agotar el tema, detallemos algo lo que podremos ver en el cielo de este mes de mayo, que pasa por ser el más largo del año al decir de los agricultores.
En la madrugada del sábado 6 tendrá lugar el máximo de la lluvia de estrellas conocida como Eta Acuáridas, que proviene de la zona próxima al ecuador celeste de la estrella Eta de Acuario, y que son trozos del cometa Halley que nos visita aproximadamente cada setenta y seis (76) años, siendo la última en 1986.
Y el día siguiente, domingo 7, un brillante Júpiter se encontrará en conjunción con la luna creciente, un fenómeno cuya observación convendrá realizarla después del crepúsculo, hacia las 23 horas, por aquello de la contaminación lumínica.
Planeta y satélite compondrán una espectacular imagen en Virgo, por encima de la brillante estrella Spica, ya que entonces los fragmentos del cometa, Júpiter y Luna estarán separados tan solo por un grado (1 º) de separación angular.
Una magnitud utilizada en astronomía que nos da la distancia aparente entre dos puntos u objetos, y que en este caso equivale a unas dos (2) veces el diámetro aparente de la Luna Llena.
Entre que no se trata de una lluvia de meteoros muy activa, su máximo es de unos 20 o 30 meteoros por hora, y que tendrá lugar durante una noche de luna creciente y su brillo deslucirá por tanto su visión, quizás convenga observarlas ya en la segunda mitad de la noche, con el satélite algo “acostado”.
Y el esperado plenilunio tendrá lugar sólo unos días después, el miércoles 10 de mayo, cuando el satélite esté en Libra. Leo que en el hemisferio norte a esta luna llena se la conoce con el nombre de Luna de las flores, en alusión a la abundante floración que tiene lugar en plena primavera, pero también Luna de leche ¿?
Dos días después, el viernes 12, Selene pasará por su apogeo, punto de mayor separación a la Tierra, y que en esta ocasión se estima sea de cuatrocientos seis mil ciento noventa y cinco kilómetros (406 195 km)
A lo largo del mes se podrá observar a Venus y Mercurio al alba por el Este, mientras que Marte será visible en el crepúsculo por el noroeste y Júpiter será visible toda la noche atravesando la bóveda celeste desde el sudeste hacia el Oeste.
Por concretar un poco más y ya finalizando el mes, el lunes 22 podremos ver por el Este y antes de que se levante el Sol, al planeta Venus cuando se encuentre próximo del fino filo de la luna menguante; también podremos ver en la misma dirección a Mercurio, pero muy bajo sobre el horizonte.
Naturalmente la noche más oscura del mes será la del jueves 25, que es cuando tendrá lugar el novilunio en la constelación de Taurus. Y al día siguiente, viernes 26, se producirá el mayor acercamiento entre Tierra y Luna, es decir el perigeo, dado que les separarán tan solo trescientos cincuenta y siete mil doscientos diez kilómetros (357 210 km).
Mientras escribo, estoy mirando al mar y llueve. Agua de mayo, me digo.


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