miércoles, 24 de mayo de 2017

Bette Nesmith, inventora y empresaria

(Continuación) Después utilizó témpera o pintura al temple (una técnica en la que el disolvente del pigmento es el agua y el aglutinante o temple es algún tipo de grasa animal, glicerina, huevo, etcétera.) obteniendo mejores resultados, al ser más densa que la acuarela.
Pero no era del todo satisfactorio para sus propósitos.
Y así entre prueba y prueba se pasó cinco años investigando por su cuenta en la cocina de su casa, asesorada experimentalmente por el empleado de una tienda de pinturas y teóricamente por el profesor de química del instituto de su hijo.
Que se dice pronto cinco años, son muchos días, sin embargo ahí estuvo hasta que llegó a un resultado que le satisfizo.
Un líquido de color blanco y evaporación rápida que preparaba en la batidora de la cocina, y con el que cubría la palabra equivocada al teclearla en la nueva máquina eléctrica de escribir. Bastaba con esperar solo unos instantes pues se secaba muy rápido, y ya se podía escribir de nuevo sobre ella.
Corregido el error y sin necesidad de reescribir toda la página. Corría el año de 1956 y había nacido la Bette inventora.
Al líquido blanco le puso de nombre ‘Mistake out’, algo así como “Error fuera”, y un día vertió un poco en un botecito y se lo llevó a la oficina. En cuanto se equivocaba lo extendía con un fino pincel sobre el error, esperaba un instante a que se secara, escribía de nuevo encima como si nada y asunto resuelto.
En principio fue una muy buena decisión pues no sólo sus escritos presentaban siempre un aspecto impecable, sino que su efectividad como secretaria empezó a aumentar. Dos detalles que no pasaron desapercibidos a sus compañeras, que se apresuraron a pedirle un poco para ellas.
Normal. Entre compañeras todo se presta. “¿Tienes líquido?” empezó a ser una frase muy común en las oficinas.
Mistake Out Company
Y así como Bette nunca se había planteado ser inventora, recuerden su sueño de ser artista, y sin embargo terminó siéndolo, pues algo parecido ocurrió con su faceta de empresaria a la que terminó abocada.
Resulta que si bien a sus jefes no les agradaba el líquido corrector, a sus compañeros les encantaba por su utilidad y no dejaban de encargarle botes. De hecho hasta iban a buscarla de otras empresas para pedírselo.
Así que se convirtió en empresaria. Empezó a fabricarlo en mayores cantidades empleando la batidora de la cocina y a suministrarlo dentro de unas botellitas que etiquetó con el nombre de Mistake Out (Error Fuera).
No había acabado el año 1956 cuando la cocina era ya todo un auténtico laboratorio improvisado y fundaba, con sede en su propio hogar, la empresa Mistake Out Company, en la que colaboraban su hijo Michael y un par de amigos del instituto.
Ellos eran los encargados de rellenar y distribuir los botecitos en el garaje, reconvertido en zona de envase y almacenaje. Y el asunto funcionaba pues tan solo un año después ya facturaban cien (100) botellas al mes. (Continuará)

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