martes, 21 de febrero de 2017

¿Qué es la bioluminiscencia? (y 2)

(Continuación) Una reacción química les decía, en la que una proteína del organismo, una luciferina, es oxidada por el gas oxígeno (O2) en presencia de una enzima luciferasa, encargada de activar el proceso.
De este modo el nucleótido trifosfato de adenosina (ATP) producido, era el encargado de generar la energía necesaria para la reacción, en la que se producen, además, agua (H2O) y luz. Esa es la actual interpretación que tenemos de la bioluminiscencia extracelular.
Bioluminiscencia extracelular
Y en la que la imprescindible presencia de oxígeno en este mecanismo, para explicar el proceso bioluminiscente, es concordante con las observaciones del químico Boyle y sus hongos contenidos en recipientes sin dicho gas.
Así que todo es fruto de una proteína capaz de emitir luz al ser oxidada, mientras el proceso es catalizado por una enzima. Una reacción que es muy rápida, perdurable en el tiempo y en la que la radiación bioluminiscente producida está compuesta por lo general de un ochenta por ciento (80 %) de luz fría.
Una luz cuyo color dentro del espectro visible puede ser diferente, oscilando entre el verde y el azul aunque también puede ser rojiza, en función de la composición química de la luciferina, que a su vez es distinta según el organismo al que pertenezca.
De ahí que, cada especie, produzca una bioluminiscencia con su propio y casi exclusivo color de luz.
Dando un paso más en esta dirección y dado que luciferinas y luciferasas tienen una secuencia de proteínas y una estructura química altamente variables, se piensa que el fenómeno de la bioluminiscencia ha podido producirse de manera frecuente e independiente a lo largo del proceso evolutivo en la Tierra.
Adenda
No para completar pero sí para redondear lo anteriormente dicho –y que les recuerdo empezó hace ya un par de semanas, cuando les traje a este enrocado negro sobre blanco una fruslería, DinoPet, sin que estuviera claro en un principio si era un juguete o un ser vivo-.
Para redondear lo dicho les decía, permítanme añado ahora, dar un par de pinceladas ya saben, al sevillano modo.
Una. La bioluminiscencia extracelular no es la única modalidad que conocemos de este fenómeno bio-químico-lumínico. En la actualidad está aceptada la existencia de hasta tres (3) tipos de bioluminiscencia, a saber: intracelular, extracelular y de bacterias simbióticas.
Ya me dirán si están interesados en ellas para ponernos mano a la obra.
Dos. A estas alturas científicas y bachilleras, conviene no confundir bioluminiscencia con fluorescencia, dos fenómenos que si bien pueden compartir determinadas características, tienen una diferencia fundamental: el origen o fuente de donde se obtiene la energía para el fenómeno.
Mientras que en la bioluminiscencia, como hemos visto, ésta procede de internas reacciones bioquímicas, en la fluorescencia la energía electromagnética llega del exterior. Por tanto, no.
Bioluminiscencia no es lo mismo que fluorescencia.


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