lunes, 5 de septiembre de 2016

La saliva de los camaleones (y 2)

(Continuación) Yo creo que se podría corresponder con la idea de “espesor” y así decimos que la miel tiene una viscosidad mucho mayor que el agua. Vamos que es más espesa.

Dos. Desde el campo de la ciencia académica, la viscosidad es una propiedad física propia de los fluidos que, macroscópicamente, nos mide su resistencia a las deformaciones graduales producidas por tensiones cortantes y de tracción.

Desde el punto de vista microscópico esta resistencia se interpreta como procedente de las colisiones entre las partículas del fluido que se mueven a diferentes velocidades, provocando una resistencia a su movimiento.

Naturalmente el equipo investigador, continúo con el estudio de Nature Physics, a partir del valor de la viscosidad, hizo lo que se suele hacer en estos casos.

Desarrolló un modelo matemático para describir el mecanismo de captura que fuese aplicable al comportamiento observado en varias especies de camaleones. Un modelo que al parecer funciona.

De hecho es tan hiperpegajosa la lengua y tan grande es su superficie de contacto, que los investigadores piensan que deben existir otros factores que limiten el tamaño de las presas que estos animales son capaces de capturar. Y en ello están.

Están ellos. Por mi parte sólo me queda recordarles algunas de las fantásticas facultades de los camaleones. Una especie de prontuario de “superpoderes” animalario.

Prontuario camaleónico
De la cola decirles que con ella se aferran a las ramas por las que se mueven, como si fuera una extremidad más. Se trata por tanto de una herramienta prensil de lo más útil. Un buen resultado del mecanismo evolutivo.

Y de su lengua ya les he contado lo último. De un lado la alta viscosidad de su saliva y del otro la posibilidad de llegar a tener un tamaño el doble de grande que su propio cuerpo.

Pues bien ahora les aporto una dato cinemático, el de su aceleración.

Cuando la disparan, este órgano musculado puede llegar a pasar de cero a noventa y seis kilómetros a la hora (0-96 km/h) en tan sólo una centésima de segundo (0,01 s).

Una aceleración que puede ser unas cuatrocientas (400) veces mayor que la que poseen algunos coches deportivos. Basta echar unos números.

Así que, además de en la viscosidad de la saliva, también en esto nos ganan. Cuántas propiedades sobrehumanas hay en la naturaleza.

Por supuesto no me puedo olvidar de su espectacular visión, gracias a la cual pueden tener distintas perspectivas del entorno. Debido a una extraordinaria movilidad ocular consiguen ver con gran detalle, en casi cualquier dirección.

Por último, cómo no, está su mítica capacidad para cambiar de color. Un proceso óptico que realizan gracias a los nanocristales que contienen sus células dérmicas, pero no por lo que mucha gente piensa.

Los camaleones cambian su color no para mimetizarse sino para transmitir información. Por ejemplo para 'ligar', para asustar a sus rivales, para reflejar su estado de ánimo, etcétera.

Y hasta aquí lo que les quería contar de la adherencia viscosa camaleónica y otros “superpoderes” de este animal.

Que bastante les he escrito ya sobre este sorprendente animal siendo sólo, como soy, un químico y de la vieja escuela además.

Por otro lado sepan que continúo con mis marchas vespertinas por las “tablas” dunares roteñas.

¡Ah! les debo un vídeo que me han prometido.


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