lunes, 26 de septiembre de 2016

Catapulta de Da Vinci

Como otros muchos de sus deseos, este fruslero se ha convertido en otra imperiosa orden para mí. Y aquí la tienen.

Como el modelo de helicóptero de hace unos días, la catapulta está realizada en madera y viene lista para ser montada y desmontada cuantas veces quiera.

Igualmente no me cabe la menor duda de que será para muchos de ustedes, independiente de la edad que tengan, una divertida forma de pasar un buen rato.

Del polímata florentino no les diré nada más en esta ocasión, y del artefacto tan solo lo que es obvio.

Da Vinci no lo inventó, una protocatapulta ya existía desde hacía siglos antes de que el florentino se embarcara en su mejora.

Ya desde un punto de vista de física bachillera, la máquina transforma y transmite la energía potencial elástica (Epe) almacenada en su torsión por el hombre, en energía cinética (Ec) del proyectil o carga.

Que bien podía ser material incendiario o piedras, en cualquier caso con fines destructores,  que se desplazan por el aire hacía su objetivo.

Su alcance dependerá del valor de la masa (m) de la carga depositada y de la fuerza (F) que se aplique al resorte. Por si quieren ampliar esta información. (Continuará)

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