domingo, 24 de abril de 2016

Escultura Antonio Machado en Dueñas (1)

Sí, la de Antonio Machado Ruiz.

Y sí, la que se encuentra justo en el lugar que debió evocar, ese último verso en tierras gabachas del poeta: “Estos días azules y este sol de mi infancia...”.

Hablo, claro, de la Casa de las Dueñas, la del patio y el huerto claro, allá en la calle Dueñas de la ciudad de Sevilla. Y me refiero al grupo escultórico que hace tan solo unos meses, a finales de 2015, fue inaugurado.

Se hizo, prácticamente, al año del trianero azulejo de su madre Ana Ruiz, en la calle Betis del arrabal sevillano.

Ya saben, el que está en la margen derecha del rio Guadalquivir, el río Grande, la de poniente.

Esa vía que otrora se llamó calle Orilla del río y antes calle del río, pues son varias las designaciones con las que, a lo largo de los siglos, se la ha conocido.

Pero volviendo a lo que nos trae, dicho grupo escultórico se encuentra en el exterior de la Casa de Las Dueñas y en el lateral de la fachada, donde ya existía un azulejo que nos recuerda el nacimiento del gran poeta sevillano.

El mismo reza así: “En una vivienda de este palacio nació el 26 de julio de 1875, el poeta Antonio Machado. Aquí conoció la luz, el huerto claro, la fuente y el limonero. Ayuntamiento de Sevilla 1985”.

Placa de bronce
Bueno pues ahora, junto al azulejo de la fachada, está también el nuevo monumento figurativo compuesto de dos elementos.

El primero es una placa en relieve de bronce anclada en la pared, un poco más baja que el azulejo y a su izquierda.

De arriba abajo podemos ver en ella al propio poeta que enlaza, tras lo que puede ser un canto a la naturaleza, con la cabeza y parte del torso de una lectora, que atrae hacia sí un libro.

Por lo que tengo averiguado, la imagen de Machado corresponde a la histórica foto que el fotógrafo Alfonso Sánchez le realizó en el Café de las Salesas de Madrid en 1933, junto a la periodista Rosario del Olmo.

Es la conocida imagen de Antonio Machado tocado con sombrero, ante un café humeante y con un espejo que refleja el ambiente del local.

Y la naturaleza del centro del relieve es sin duda la de los álamos de la ribera del Duero.

Estatua y piedra
El segundo elemento del grupo escultórico lo conforma una estatua realizada también en la misma aleación que la placa y que está apoyada en el suelo sobre un pedestal de piedra, delante mismo del relieve.

Nos muestra a esta misma mujer sentada sobre un pupitre en postura reflexiva y leyendo un libro. A mi entender se trata de una escultura inquietante.

Inquietante pues está parcialmente decapitada y tiene las piernas amputadas.

Además sobre la mesa y a modo de reflejo, aparece el relieve del rostro de una mujer, ¿la Venus de Botticelli, quizás? (Continuará)



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