miércoles, 21 de octubre de 2015

‘Fotografía 51’ y el Dr. Kidman

(Continuación) En este caso de la Kidman, existe una motivación más para arrojar toda la luz posible sobre la desigualdad, que no siempre es de género. Han de saber que existen otros tipos de desigualdades dentro del mundo científico.

Hay Doctores y doctores
Les pongo en antecedentes de éste que, aunque lo parezca, no es un trabalenguas.

Resulta que el padre de la actriz, Antony Kidman (1938-2014), fue doctor en Bioquímica y digo fue porque falleció repentinamente de un ataque al corazón en septiembre del año pasado.

Según cuenta ella, desde pequeña aprendió por así decirlo que existe cierta discriminación social entre doctores. No todos tienen el mismo reconocimiento social, aun a igualdad de méritos objetivos, y a pesar de que, incluso, algunos no sean ni doctores siquiera.

Me explico, y utilizo para ello sus propias palabras.

“Mi padre era bioquímico. De niñas mi hermana y yo íbamos al laboratorio a esperarlo; nos daban tubos de ensayo y mecheros Bunsen para jugar. Pero él era doctor en investigación de distrofia muscular.

Y aunque era el doctor Kidman, ya de niña tuve que aprender, cuando la gente preguntaba si era médico, a decir: ‘No, es doctor de investigación’. Y esa titulación no estaba considerada como algo importante entonces.

A cambio sabía que, hubiera sido mucho más impresionante decir que era cirujano cerebral.

Así que desde niña supe que los científicos investigadores no reciben honores del mismo nivel que los cirujanos cerebrales.”

Y tiene toda la razón. Hay Doctores y doctores. Ya entonces, lo que no era bueno, y aún ahora, lo que es peor.

Adenda
Y de este recuerdo ingrato nace también su decisión. Con esta obra de teatro quiere rendir un homenaje, no sólo a su padre sino también a otros científicos investigadores no reconocidos en su justa medida.

De modo que la guerra por la igualdad (de género, de especialidad, de cualquier clase) se sigue librando. Y es cierto que no paran de ganarse batallas, pero la victoria final se ve aún lejana.

En cualquier caso, Fotografía 51, es un paso más que, a juzgar por la recepción que le han brindado público (llenos absolutos de aforo) y crítica, tiene su importancia y relevancia, al menos entre los amantes del teatro que asisten.

Por cierto un par de apuntes últimos.

Uno. Leo que prácticamente están casi vendidos los novecientos (900) asientos del teatro, para muchas de las noches en las que se representa la obra, de las doce (12) semanas que estará en cartelera, hasta el próximo 21 de noviembre.

Dos. Al parecer está dispuesto que un veinticinco por ciento (25%) de las entradas, se vendan al reducido precio de diez libras (10), para así facilitar el nacimiento de una nueva generación de aficionados.

Una idea que muchas otras empresas y espectáculos deberían imitar.

Y ya de que la va, una cita:

“En el instante en el que vi la imagen (Fotografía 51), mi boca se abrió y mi pulso comenzó a acelerarse (1953)”. James Watson, biólogo estadounidense (1928).


1 comentario:

  1. Muy completo este trabajo y bien relacionado con los anteriores de Frlanklin.

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