lunes, 21 de septiembre de 2015

21 de septiembre de 1909 (1)

"Una fecha relativista a recordar". Así acabábamos esta mañana.

La indeterminada fecha de cuna musical -me refiero a la que aparece en la letra de la canción September, del grupo estadounidense Earth, Wind & Fire, y que lleva tres de los nombres de algunos elementos alquímicos -tiene un contrapunto científico que no podemos dejar sin enrocar.

Será sólo un apunte pues no es poco lo escrito ya, ni tampoco es ahora el momento de extenderse en ello. Pero es un apunte irrenunciable.

A mi entender hay un 21 de septiembre con enorme importancia científica, y que no está lo suficientemente recordado. Me refiero al de 1909.

Teoría de la Relatividad Especial (TRE) o Restringida
Ese martes en el que un por entonces joven Albert Einstein (1879-1955), de tan solo treinta (30) años, a lo largo de la tarde hacía la presentación pública de su Teoría de la Relatividad Especial (TRE) o Restringida.

Un trabajo que junto a otros más, había desarrollado cuando aún era un joven y desconocido físico, que se había visto obligado a emplearse como técnico en la Oficina de Patentes de Berna (Suiza).

Sí, pero los trabajos se publicaron en la prestigiosa revista Annalen der Physik en 1905.

Un año que, desde entonces, está considerado su annus mirabilis, su “año maravilloso”.

Dicha hipótesis relativista la fundamentó en postulados, conceptos y fenómenos ya estudiados con anterioridad por el matemático francés Henri Poincaré (1854-1912) y el también matemático y además físico neerlandés Hendrik Lorentz (1853-1928).

Y como una consecuencia lógica de dicha hipótesis aparecía una ecuación.

Quizás la más conocida a nivel popular de la física y expresión matemática de la equivalencia masa-energía. Es la que dice que energía (E) es igual a masa (m) multiplicada por la velocidad de la luz al cuadrado (c2), o sea, E = m·c².

81 Congreso de la Sociedad de Investigadores y Médicos Alemanes
Se trataba quizás, no se lo puedo asegurar, del primer congreso al que asistía Einstein como ponente, y lo hizo ante unos mil trecientos (1300) participantes del "81 Congreso de la Sociedad de Naturalistas y Médicos Alemanes", que tuvo lugar en Turnsaal I (Gimnasio) del Colegio Andräschule de Salzburgo (Austria), del 20 al 24 de septiembre de 1909.

Constituían lo más granado y talludo del mundo de la física, y bien es cierto que el título de su alocución: Über die Entwicklung unserer Anschauungen über das Wesen und die Konstituttion der Strahlung (Sobre el desarrollo de nuestras ideas de la esencia y la constitución de la radiación), era poco revelador de por dónde iban a ir los tiros.

Pero no por ello justifica el recibimiento que le hicieron, que no pudo ser más frío. Y el motivo no era otro que el de la estupefacción que les generaba su falta de entendimiento sobre lo que les estaban hablando.

Escepticismo generalizado
Puede que le sorprenda lector, pero apenas unos pocos de los presentes, alcanzaban a comprender algo del significado teórico y de la trascendencia tecnológica de las palabras del jovenzuelo que se dirigía a ellos.

Tal era el cambio de paradigma que implicaban las nuevas ideas relativistas expuestas en la palestra. Para ello toda una ruptura en la línea del pensamiento físico establecido, que no llevaron bien.

De ahí la frialdad de casi todos, cuando no el rechazo y la oposición. (Continuará)


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