domingo, 2 de agosto de 2015

¿Por qué se la llama “Blue moon”?

Tras lo contado estos días estarán conmigo que es la pregunta pertinente que procede hacerse y contestar, natural.

Si el satélite no es azul y, por definición, la expresión hace referencia al segundo plenilunio que podemos ver en un mes del calendario, ¿por qué se llama así? Y con ella claro, otras casi inevitables que la desarrollan: ¿Desde cuándo se emplea? ¿De dónde nos viene esa costumbre?

Las respuestas, desde ya aviso, es probable que para algunos contengan sorpresas.

Sorpresas porque hasta donde he podido averiguar he encontrado dos. Una de evolución, relativa al nombre. Y otra de interpretación, asociada al significado

De belewe a blue: un error de evolución lingüística 
Lo más probable es que el origen del conocimiento del fenómeno astronómico fuera medieval y, con la implantación del calendario gregoriano, su denominación se difundiera entonces por toda Europa.

Y como suele suceder en casos como éste, fueron los anglosajones quienes lo bautizaron. Además lo hicieron bien, pues la llamaron belewe moon, es decir, “luna traidora”. Un más que comprensible nombre para esta luna llena extra.

Resulta que si caía en primavera implicaba ampliar un mes más el ayuno de la Cuaresma, un mal asunto éste de trastocar las costumbres. Sabido es que con las cosas de comer no se juega.

Un tiempo litúrgico del calendario cristiano, el de la Cuaresma, que como saben está destinado a la preparación espiritual de la fiesta de la Pascua que, con distinta duración e inicio, celebran distintas iglesias: católica, ortodoxa, anglicana y buena parte de las protestantes.

Y aquello no eran tiempos para ayunos excesivos. No. Pero el nombre estaba bien puesto.

Lo malo es que a nivel popular, con el paso del tiempo, el término belewe pronto experimentó una evolución en su pronunciación hasta el actual blue. Que como bien saben, en absoluto hace referencia al papel social y religioso que desempeña la luna adicional. Esto no estuvo tan bien.

Por la documentación existente consultada, se remonta a 1528 la primera prueba documental del uso de esta expresión en el sentido de que algo ocurrió “en una luna azul”.

Así que de belewe moon a blue moon. O lo que es lo mismo, sin solución de continuidad, del comprensible luna traidora al incomprensible luna azul. No, no anduvieron fino en esta ocasión los hijos de la Gran Bretaña.

Pero así es como aparecía escrito en diferentes publicaciones de finales del siglo XIX y comienzos de los XX. Entre ellas el Maine Farmers 'Almanac.

Maine Farmers 'Almanac
Un almanaque para granjeros donde ya aparecían señaladas las fechas “lunares azules” y en el que encontramos una sorprendente definición de “luna azul”.

No se daba este nombre a la “segunda luna llena en un mismo mes del calendario”, que es el significado actual, sino otro distinto. Luna azul era el nombre con el que se designaba a la “tercera luna llena en una temporada con cuatro plenilunios”, en lugar de tres.

Y por motivos que no vienen al caso, era la tercera y no la cuarta luna llena de la estación, la que recibía el nombre.

Así que de tercera luna llena de una estación astronómica con cuatro, a segunda luna llena en un mismo mes. Lo que cambian las cosas.

Que no es que esté mal de entrada, pero, ¿por qué?



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