lunes, 3 de agosto de 2015

Blue Moon: de “tercera” a “segunda”

Lo que cambian las cosas. Que no es que esté mal de entrada, pero, ¿por qué cambió?

Así les dejé ayer con lo de la decimotercera luna llena del año, hoy les recuerdo que ya en 1937 el Maine Farmer's Almanac, publicación que manejaba el concepto tradicional de “luna azul”, se refería a ella en estos términos:

   «Sin embargo, en ocasiones la luna aparece llena trece (13) veces en un año. Esto se consideraba una circunstancia muy desafortunada, en especial por parte de los monjes que tenían a su cargo la elaboración del calendario.
   
Se volvía necesario para ellos la creación de un calendario de trece (13) meses para ese año, y eso distorsionaba la disposición habitual de las fiestas religiosas. Por esta razón el trece pasó a ser considerado un número de mala suerte».

De “tercera” a “segunda”: un error de interpretación
Al parecer todo empieza en el artículo “Una vez en una luna azul” del astrónomo aficionado James Hugh Pruett, que fue publicado en 1946 en la revista Sky & Telescope.

Por un desafortunado error de cálculo el buen hombre asoció esta luna llena adicional de una estación astronómica, a la segunda que tenía lugar en un mismo mes. Un error que con posterioridad, desde el punto de vista científico fue subsanado, pero que pasó a la cultura popular donde perseveró.

Y con este segundo error de significado seguimos.

En la práctica es frecuente leer que luna azul es el nombre que se da a la segunda luna llena en un mes. Cuando ni es azul, ni esa es originariamente su definición. Se me hace que es algo parecido a lo que dicen de la localidad de Puertollano en Ciudad Real, España.

Ya saben, ni es puerto ni es llano.

Les decía seguimos, porque el uso del significado errado de “luna azul” se ha ido manteniendo a lo largo del tiempo. Así apareció en un famoso programa de radio de los años ochenta, StarDate, en su emisión del 31 de enero de 1980.

Y en una pregunta del conocido juego de mesa Trivial Pursuit de 1986.

Salto a la popularidad
Pero en realidad, y a pesar de todo lo contado y el tiempo transcurrido, el fenómeno astronómico del décimo tercer plenilunio anual era prácticamente desconocido para la mayoría de la gente. Él, su engañoso nombre y el errado significado.

Y lo fue hasta muy finales del pasado siglo XX.

En concreto su popularidad se desató con las lunas llenas de enero y marzo de 1999. Porque han de saber que cuando febrero no tiene Luna Llena, enero y marzo tienen dos.

La segunda de enero a final de mes, el día 31, mientras que la primera de marzo a principio del mes, el día 2.

Fue entonces cuando los medios de comunicación lo reseñaron de forma amplia, extensa y errónea. Ya sabemos cómo son los chicos de la prensa con según qué temas

Y éste daba de sí y ellos lo aprovecharon sin duda. Era el principio del bulo. A partir de ese momento el fenómeno astronómico y, sobre todo, los desafortunados nombre y significado dieron el salto a la fama.

“Luna azul” como segundo plenilunio en un mes. O algo así, ya me entienden.

Les dejo con una imagen de la del pasado viernes por si no la vio. Para la próxima cita con el cielo, relacionada con esta cuestión habrá de esperar, pues no será hasta enero y marzo de 2018.

Les aviso.



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