martes, 21 de julio de 2015

El Sol oscurece nuestra piel. Melanina y melanocitos

(Continuación) El proceso de formación de la melanina se denomina melanogénesis, y tiene lugar en el estrato más profundo de la epidermis, el basal, y en las células de la matriz del folículo pilosebáceo.

Una producción que se estimula por la acción de los rayos UV, que inicialmente dañan el ADN celular, y cuyas propiedades químicas le permiten actuar como un fotoprotector muy eficiente.

Conversión interna ultrarrápida
Se trata de un mecanismo conocido como “conversión interna ultrarrápida”, por el que la melanina absorbe la radiación ultravioleta nociva y la transforma en inofensiva radiación infrarroja (IR) o sea calor.

De esta forma se estima que disipamos más del noventa y nueve coma nueve por ciento (99,9 %) de la radiación absorbida, a la vez que prevenimos más daños, directo e indirecto, al ADN celular, ya que impide el posterior paso, actúa de filtro en la piel, de parte de las nuevas radiaciones ultravioletas UV que nos lleguen. En concreto de las UV-B y UV-A.

Por eso nos cambia el color, porque las UV desencadenan la producción de melanina que nos cubre la piel. Ella es la responsable de que nos pongamos morenos cuando tomamos el sol. Y la dependencia ya la conocemos: cuanto más intensa es la radiación solar, más melanina se produce y más se oscurece la piel.

Así que el bronceado de la piel es un peldaño más en la evolución, ahora biológica, que gracias al mecanismo de la selección natural, resultó de lo más conveniente para la supervivencia de nuestra especie.

Hemos de saber, o recordar si lo sabemos, que las UV-A son las que nos producen el enrojecimiento previo al bronceado, por lo que precaución. Y que las UV-B nos pueden llegar a producir dermatitis, tumores, etcétera, así que caución.

Bien, pero si la melanina oscurece la piel, ¿cómo es que aclara el pelo que también tiene melanina?

Es la paradoja de la que les hablaba al principio y que parece contener la pregunta que titulaba la entrada ¿Cómo es posible que el mismo material, la melanina, oscurezca la piel y aclare el pelo? Estarán conmigo que planteado así, tiene toda la pinta de ser una incongruencia.

Lógica y ciencia académica
Ya. Pero en más de una ocasión les he dicho que en esta vida las cosas no son siempre como parecen. Y que mucho de lo que ocurre, no es tan simple como pensamos.

Son esos casos en los que la explicación del porqué, escapa de la sabiduría o ciencia popular. Y es cuando tenemos que tirar de un conocimiento superior, por ejemplo el que nos brinda la ciencia académica.

Por ella sabemos que en realidad no hay tal incongruencia, ni existe ninguna paradoja colorista, en el hecho de que el Sol aclare el cabello, a la vez que oscurece la piel.

Es más, sin necesidad de llegar a ella, ya la aplicación de la lógica nos arroja algo de luz sobre el asunto. Vean si no.

Si bien es cierto que la radiación que piel y cabello reciben es la misma, la electromagnética proveniente del Sol, no lo es menos que desde el punto de vista fisiológico, no es lo mismo la una que el otro. Por lo que el efecto no tiene por qué ser el mismo.

Trato de decirles que no siempre las mismas causas producen los mismos efectos. No. Entre ellos media el objeto que recibe las primeras y experimenta las segundas, y sabido es que cada objeto tiene sus propiedades específicas. No a todos (objeto) nos gusta (efecto) lo mismo (causa).

Y lo dejo aquí ¡Ay!, de mi dinámica Segunda de Newton.

Pero claro esto es desde el campo de la lógica, y coincidimos: el Sol no tiene por qué causar el mismo efecto en piel y cabello.

Mas no nos dice por qué se aclara éste.



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