martes, 28 de abril de 2015

¿Va a comer manzana? Entonces, mejor con piel


(Continuación) Vaya por delante que todos los nutrientes antes relatados, y otros más que no lo han sido, se encuentran en la manzana tanto en su pulpa interior como en la piel exterior.

Esto que les digo es bien cierto, pero no lo es menos que es esta parte externa de la fruta, la que contiene más nutrientes (vitaminas y fibras) y en mayor concentración para nuestro organismo.

Unos nutrientes que, evidentemente, perdemos si pelamos la fruta.

Luego visto así, la pregunta tiene una respuesta sencilla: la manzana debe comerse entera, a mordiscos o cortándola con cuchillo, pero con su piel. No en zumo, rallada o pelada, pues perderemos parte de sus ventajas.

En especial las que nos aportan la fibra y la vitamina C que, aunque presentes en la pulpa, es en la piel y en la carne más cercana a ella, donde se encuentran en mayor concentración.

Se estima que comernos una manzana sin piel, puede suponer que ingiramos un once por ciento (11 %) menos de fibra. Y que la carne cercana a la piel puede contener hasta seis (6) veces más de vitamina C que la zona del corazón de la fruta. Unos números a tener en cuenta.

De la fibra, qué decirle que usted no sepa, haya leído u oído. Es esencial en la dieta, en cualquier dieta, y muy beneficiosa para el organismo. Ya lo decíamos en la anterior entrega.

Cuestión de dieta
La fibra incrementa la sensación de saciedad, favorece el mantenimiento y desarrollo de la flora intestinal, contribuye a que la bilis sea más soluble, ayuda a regular el nivel de glucosa y colesterol en sangre, previene incluso el cáncer de colon, etcétera.

Y donde más fibra hay es en la piel.

De hecho, ya que les hablaba de dietas, el comer una manzana con o sin piel, puede que no sea un capricho sino una necesidad, y me explico.

Si la tomamos con piel nos resultará útil para tratar el estreñimiento porque se aprovecha toda la fibra.

Si por el contrario la pelamos, se ralla o la dejamos que se oxide, pardeamiento enzimático, aparecerán los taninos de la manzana.

Un término en principio utilizado para describir a ciertas sustancias que servían para transformar las pieles crudas de animales en cuero pero que, en nuestro caso, describimos como unos polímeros complejos que le dan a la manzana una propiedad astringente, por lo que su ingesta resulta útil en caso de diarrea.

Sirva esta pequeña puntualización para resolver un dilema acerca de esta fruta. Para unos la manzana es una fruta laxante mientras que para otros es astringente. Bueno pues ya lo sabe. Ambas partes tienen razón.

La manzana contribuye a regular el ritmo intestinal y ayuda en el tratamiento tanto de la diarrea como del estreñimiento. Sólo depende de las condiciones en las que se la coma.

Bien. Pero si no estamos ante un caso de apuro intestinal, como los apuntados, ¿es sano comernos la manzana con la piel, considerando que está en contacto con el exterior?

La manzana con piel, pero lavada
Ésa es la cuestión. A nadie escapa que en la piel de la manzana se acumulan la suciedad del ambiente, las sustancias que se echan a las frutas para mejorar su crecimiento, los pesticidas, etcétera.

Unas impurezas, gérmenes y bacterias que eliminamos al pelarlas, por lo que problema resuelto. Si bien ya sabemos que originamos otro, el de la pérdida de nutrientes.

¿Cómo solucionarlo?, pues muy sencillo. Lavando la pieza de fruta que nos vayamos a comer debajo de un chorro de agua.

Esta acción será suficiente para despojarla de esos elementos no deseados, ya que recientes estudios realizados revelan que, la incidencia de plaguicidas y pesticidas no parece ser muy preocupante y su cantidad, además, disminuye mucho si se lava la fruta.

A título particular, un consejo
Si se va a comer una manzana a bocados, aparte de lavarla, coja un cuchillo y quite la piel próxima a las zonas del rabito y del otro extremo del fruto, pues es donde se concentran las mayores cantidades de sustancias químicas indeseadas.

Si lo hace así, consumir la manzana con piel, es una buena idea para alimentarnos mejor. Claro que también tenemos las cultivadas al “modo biológico”, aunque a mí me han llamado más la atención las manzanas árticas.

Una maravilla, dicen.





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