viernes, 9 de enero de 2015

Algunos fallos en misiones espaciales


(Continuación) Como ya conocen mi opinión al respecto -me refiero al debate personalizado en el periodista Pedro Simón y el astrofísico y divulgador científico Daniel Marín-, continuo con otros “percances astronáuticos”.

Sin intención alguna de agotar el tema, y sin ánimo de ser exhaustivo, les paso a exponer de forma sucinta, ciertos sucedidos relacionados con el Programa Apolo.

Ese proyecto estadounidense de la década de los años sesenta y setenta del siglo pasado, que tenía como principal objetivo cumplir un viejo sueño del hombre, el de pisar la Luna.


Y uno de los primeros pasos previstos era el del sobrevuelo tripulado de nuestro satélite, a fin de localizar una zona apropiada para un eventual alunizaje de astronautas.

Misión Apolo 11
Un primer alunizaje que realizaron con éxito parcial los astronautas Armstrong, Aldrin y Collins de la Misión Apolo 11, a bordo del módulo lunar Eagle. Ya han sido enrocadas muchas de las quisicosas de esta misión, por lo que pasaremos de puntilla sobre ella.

Aunque no sin dejar de recordar que fue el 20 de julio de 1969 cuando tuvo lugar el primer descenso lunar en el Mar de la Tranquilidad, la primera salida del módulo sobre la Luna y la primera recogida de muestras de la superficie del satélite.

Lo que quizás no les dije entonces, de ahí lo de éxito parcial de más arriba, es que aterrizaron a algo más de seis kilómetros (6 km) del lugar planeado.

Un logro extraordinario a qué dudarlo, para ser la primera vez, pero inaceptable sin duda alguna desde el punto de vista técnico, para futuras misiones.

Las próximas veces se tendría que alunizar, y sin error, cerca de objetivos específicos de interés científico y éstos podrían estar en cualquier sitio: cerca de una montaña, junto a una grieta, o en cualquier otra irregularidad de la superficie lunar, con el peligro consiguiente.

De modo que, con prontitud, la NASA se puso a corregir los errores del Apolo 11 y lo cierto es que, en muy poco tiempo, desarrolló nuevas técnicas para poder alunizar con mayor precisión.

Muy poco tiempo porque, de hecho, no transcurrieron ni cuatro (4) meses.

Misión Apolo 12
El 14 de noviembre de ese mismo año se ponía en marcha la Misión Apolo 12, que lograba hacer alunizar a su módulo lunar Intrepid a tan solo ciento sesenta y cuatro metros (164 m) de su objetivo.

Que no era otro que el Surveyor 3, una sonda que se había enviado a la Luna dos años antes, en 1967.

Apolo 12 fue la segunda misión que llevó astronautas a la superficie del satélite y la primera en realizar un alunizaje de precisión.

Ése fue el primer alunizaje de precisión, y en él también se recogieron materiales para su análisis posterior en la Tierra; y por supuesto el hombre volvió a pisar la superficie de nuestro único satélite natural.

Y ya que va de celebraciones redondas, en el pasado 2014 celebramos el cuarenta y cinco (45) aniversario de ambas misiones, la Apolo 11 y la Apolo 12.

Cuyo pleno e histórico éxito en la precisión del alunizaje, no le imposibilita de haber tenido alguna que otra contrariedad.

Porque su tripulación -compuesta por Pete Conrad, comandante, Dick Gordon, piloto del módulo de mando y Alan Bean, piloto del módulo lunar- empezó a estar sometida a momentos de alta tensión, casi desde el mismo instante del lanzamiento.

Que tuvo lugar el 14 de noviembre de 1969, en un día cubierto de nubes y muy lluvioso.

Unas circunstancias meteorológicas que posibilitaron que, a los treinta y seis segundos (36 s) de haber iniciado el despegue, la fricción aerodinámica del cohete mojado con el aire hiciera saltar un rayo entre aquél y la torre de lanzamiento.

Como consecuencia de la descarga eléctrica se desactivó el ordenador de a bordo del módulo de mando y empezaron a fallar algunos de sus sistemas eléctricos. (Continuará)


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