lunes, 18 de agosto de 2014

Origen del tatuaje (y 2)


(Continuación) En la del término tatuaje, lo que sí parece más cierta es su incorporación al español a través del francés ‘tatuoage’. Una influencia lingüística más de nuestros vecinos gabachos.

Les decía que es otra historia la del marsupial, pero guarda cierta relación con la del tatuaje. El nexo nos viene de la mano del capitán Cook. Más adelante vuelvo con él.

Origen de la práctica
Los ejemplares de tatuajes más antiguos de los que disponemos, son los de las momias tatuadas.

Como el de la sacerdotisa egipcia Amunet, adoradora de Hathor, diosa del amor y la fertilidad.

Proveniente del Antiguo Egipto, Amunet, vivió en Tebas alrededor del 2000 a.C y sus tatuajes eran lineales y simples, con diseños de puntos y rayas. O también el de la momia de Pazyryk, en la meseta de Ukok.

Ambas son buenas muestras de que la práctica del tatuaje es casi tan antigua como la historia de la Humanidad. Ya se lo adelantaba, de unos cinco mil (5000) años, la Edad de Bronce. Y la confirmación empírica nos llegaba de la mano del hallazgo más reciente.

A finales del pasado siglo veinte, en 1991, se encontró en un glaciar alpino a un cazador momificado de la era neolítica, que tenía la espalda y rodilla tatuadas con trazos sencillos y puntos. Se le conoce como el Hombre de Hielo de Ötzi.


Hombre de Hielo de Ötzi
Se trata del cadáver humano congelado con piel, más antiguo del que tenemos constancia.

Un varón cazador (3300-3255 a.C.) de unos cuarenta y cinco (45) años, uno coma sesenta y cinco metros (1,65 m) de altura y unos cincuenta kilogramos (50 kg) de masa, que murió por una hemorragia (exsanguinación) causada por herida de flecha.

Hallado dentro de un glaciar de los Alpes austro-italianos, Alpes de Ötztal, su cuerpo contenía cincuenta y siete (57) tatuajes sobre la piel.

Es sin duda una conservación de lo más sorprendente debida, probablemente, a las circunstancias orográficas de la zona, a ellas y, claro, también al proceso de congelación. Un asunto térmico.

Para algunos expertos el cadáver puede tener una antigüedad de unos cinco mil doscientos (5200) años. La edad del tatuaje por tanto. Aunque no faltan historiadores que discrepan.

Para ellos, las marcas sobre el cuerpo humano, puede que sea una práctica aún más antigua.

Y que el hecho de considerar al cuerpo humano, como el lienzo primario donde marcar diferencias o señalar grandezas, sea tan vieja como el ser humano. Un fenómeno, además, ecuménico.

Lo que nos lleva a otra interesante cuestión, ¿cuál es el significado del tatuaje?


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