miércoles, 29 de enero de 2014

¿Qué son las estalactitas y estalagmitas? (1)


Una estalactita es una formación, espeleotema, de las cavidades terráqueas, consecuencia de los depósitos minerales que transportados por el agua se filtran, por lo general, en una cueva. Unos depósitos constituidos normalmente por bicarbonato de calcio, Ca(CO3H)2, que precipitan como carbonato de calcio, CaCO3, por evaporación parcial del agua

La formación de la estalactita es bien conocida.

Todas ellas comienzan con la simple caída, dentro de la cueva, de una simple gota de agua mineralizada que, a lo largo de su recorrido, va dejando un fino reguero del mineral calcita, la forma más estable de existencia natural que tiene la sustancia química carbonato de calcio.

Un continuo y constante goteo en el que cada una de las gotas, aporta una fina capa más de calcita, conformando el conocido y típico tubo con forma cónica, que todos hemos visto y que conocemos como estalactita.

Y cuyo grosor va aumentando, ya que no cesa de fluir por su interior el agua con el carbonato en disolución, al igual que lo hace su longitud.

La visión de una estalactita rota nos permite ver con claridad tanto, las capas que la van formando como, el conducto interior por el que circula el agua con el carbonato de calcio disuelto. Es una visión parecida a la del corte en un tronco de árbol.

Eso es en esencia una estalactita, un cono hueco con la punta hacia abajo, que cuelga del techo de la cueva y que no para de crecer aproximándose al suelo. Aunque eso sí, necesita de muchos, muchos, años. De hecho, ninguno de nosotros la veremos crecer ante nuestros ojos.

Pero claro, no todas las gotas de agua mineralizada aumentan de tamaño a la estalactita. Hay gotas que al llegar a su punta, caen al suelo. Cosas de la universal gravedad, que hasta bajo tierra se hace sentir.

Entonces la calcita se va acumulando en suelo, más o menos en la vertical de la estalactita. Y con el paso del tiempo, del tiempo suficiente, se empieza a ver que aumentar de tamaño.

Estaremos en presencia de una estalagmita que, a diferencia de la estalactita: uno, se inicia en el suelo; dos, tiene forma cónica o redondeada y tres, es maciza, no hueca. Con el tiempo, ambas se pueden llegar a unir formando una columna o pilar.

Pues bien, dicho lo anterior, y dado que ambas espeleotemas son posteriores a la génesis de la cueva donde se encuentran, existe un tópico muy extendido. Uno según el cual la antigüedad de una cueva se puede saber por lo largas que aquellas sean.

¿Creíble o increíble? ¿Cierto o incierto?

Por desgracia se trata de un tópico falso, otro más, éste geoquímico. Resulta que es creíble pero incierto. Una circunstancia ésta, de doble condición, que se suele dar muy a menudo. Se trata de un mito científico errado más.

Estalactitas, estalagmitas y edad de las cuevas
Aunque así nos lo pudiera parecer, no es cierto que una cueva sea más antigua cuanto más largas sean sus estalactitas (penden del techo) o estalagmitas (surgen del suelo).

La razón es porque ambas formaciones se desarrollan con distintas cinemáticas, según las circunstancias del entorno. Y así sus velocidades de crecimiento están en función, principalmente, de dos factores propios de la zona: uno, el flujo de agua existente y otro, la solubilidad de la roca imperante.

Por ejemplo se han dado casos de estalactitas de hasta setenta centímetros (70 cm) de longitud, que se han formado en tan sólo cuarenta (40) años, en galerías de minas abandonadas.

Cuando digo “tan sólo”, abro aquí paréntesis, lo estoy refiriendo en una escala geológica del tiempo en la que, dada su enormidad, éste se divide en unidades más manejables que fragmentan la historia de nuestro planeta, la Tierra.

Una escala de tiempo geológico, convenida a nivel internacional entre geólogos y paleontólogos, basada en las evidencias de las rocas, y que lo divide en: supereones, eones, eras, períodos y otras subdivisiones menores.

Pero que tiene una peculiaridad si la comparamos con otros sistemas de medida. En ésta no existe un valor fijo para la duración de estas unidades. Sólo son divisiones de tiempo, que se realizan a partir de sucedidos muy significantes en la historia de nuestro planeta.

De modo que todos ellos (eones, eras, periodos, épocas, etcétera) tienen distintas duraciones entre sí.

Lo que no ha sido óbice para que, también en cosmología, el eón se haya tomado como unidad de tiempo. Para el físico y matemático inglés Roger Penrose (1931), un eón es el período de tiempo en el que se desarrolla un universo. (Continuará)


1 comentario:

  1. Efectivamente, Carlos.

    Tú lo has contado más ampliamente que lo hice yo dando contestación a la pregunta que hicieron sobre la antigüedad de las cuevas en relación a la longitud de las estalactitas. Así has aclarado totalmente las dudas sobre el tema.

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