domingo, 2 de diciembre de 2012

Goldfinger o la chica de la muerte dorada (4)


(Continuación) Leyendas que comparten una característica. Por más increíbles o inciertas que nos parezcan los hechos o historias contadas, su propagación 'boca-oreja', la acaban convirtiendo en creíbles o en 'casi verdad'.

Una propagación que tiene en los medios de comunicación y las redes sociales, un nuevo y poderoso aliado. Una circunstancia que se une a la de ser pocas las actividades y escasos los grupos humanos que escapan a este fenómeno social.

Y el cine, las actrices y los actores, protagonistas directos de esta serie enrocada de entradas, no se encuentran entre ellos. En particular, y relacionada con esta película y su famosa escena, surgió una luctuosa leyenda.


La leyenda de la muerte de Shirley Eaton 
De forma rápida les hago un resumen. Al poco de estrenarse la película se empezó a correr la voz de que la actriz que encarnó a la asfixiada chica bond, Shirley Eaton -que ese es su nombre y por una lamentable desidia no se lo había dicho hasta estos momentos-, había fallecido en el rodaje.

Les hablo de la muerte real de la persona física, no de la ficticia del personaje cinematográfico. Un episodio trágico de ser cierto, por lo que conviene indagar.

Según cuenta la leyenda, la actriz contrajo una enfermedad tóxica y, finalmente, murió asfixiada por el baño en oro al que se tuvo que someter por exigencias de su papel en la película.

Luego estaríamos ante una doble muerte.

Primero la cinematográfica del personaje Jill Masterson y, después, la real de la actriz Shirley Eaton (1937). Eso era al menos lo que se decía, como si fuera una verdad contrastada. Lo que, estarán conmigo, resulta muy fuerte.

Sin embargo, ¿qué hay de cierto en ello? o ¿cuál es la mentira de la verdad?

La mentira de la verdad
Pues, vaya por delante que, de cierto no hay nada. De entrada lo puede ver en la ausencia de fecha de fallecimiento que acompaña al nombre. Sólo está la de nacimiento, 1937. Así que, nada de nada.

En el momento de escribir estas líneas, Shirley Eaton, está vivita y coleando y, si Dios quiere, el próximo 12 de enero de 2013 cumplirá setenta y seis (76) años.

Lo único cierto que hay en toda esta historia es que, nada más realizar esta película, la actriz decidió retirarse definitivamente del cine, para dedicarse a su familia.

Una decisión no muy frecuente, y tomada de forma tan repentina, que bien pudo dar pábulo a esos rumores tan macabros; pero que no justifica, en absoluto, su permanencia en el tiempo.

Porque no había nada más fácil y sencillo que comprobar que la actriz seguía viva. Máxime cuando, en el año 2000, publicó su autobiografía. O sea. Pues ni por esa.

Está claro que la molesta realidad de la verdad, no nos debe estropear la ficción de una buena leyenda urbana. Y desde entonces corre el rumor de que su muerte, se debió al baño en oro al que fue sometida por exigencias del guion. Una auténtica muerte de oro.

Una leyenda que, resulta curioso, no se repitió con la otra chica bañada.

Ya lo hemos comentado de pasada. Camille, la chica bond que en Quantum of Solace de 2008, encuentra una muerte parecida en postura y lugar. Sólo que ella está cubierta de petróleo. Conocido también como oro negro.

Lo que me recuerda el talante de divulgación científica ligera del que hace gala este blog.

Divulgación química: petróleo
Con este término, también por la expresión petróleo crudo o, simplemente, por crudo se designa a una mezcla homogénea o disolución de compuestos orgánicos e inorgánicos. (Continuará)



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