viernes, 26 de octubre de 2012

¿Qué es el síndrome del escaparate?


Aunque una primera y precipitada asociación de ideas, nos lleve a unir este síndrome con una patología que afecte a compradores compulsivos, no es éste el caso.

De hecho no tiene nada que ver con ella.

Como tampoco guarda ninguna relación con esa obsesión de mirarse continuamente en el espejo, que se conoce como Captotrofília y que vino a Enroque de Ciencia hace ya unos días.

Aunque la expresión pueda dar lugar a equívocos, el síndrome del escaparate es la forma coloquial con la que se denomina a la claudicación intermitente, que no es otra cosa sino, el principal síntoma de la enfermedad arterial periférica (EAP).


¿Qué es la EAP?
Se trata de una enfermedad caracterizada por el intenso dolor que el afectado siente, en una o ambas piernas al caminar, aunque sean distancias cortas.

Por lo estudiado hasta ahora, la distancia que pueden recorrer oscila entre los cincuenta (50) y los doscientos (200) metros (m).

Un dolor que les hace detenerse a intervalos cortos de tiempo para recuperarse. Lo que aprovechan, por ejemplo, para mirar un escaparate. De ahí el nombre.

Y es que sólo con el reposo, desaparece el dolor muscular.

En España se estima que la claudicación intermitente afecta a cerca de 700 000 personas, de las cuales un tercio tiene menos de 70 años.

Es una de esas enfermedades que tiene una evolución progresiva, se asocia a un incremento de la morbimortalidad cardiovascular y, muchas veces, sólo es diagnosticada en su fase final. Precaución.

Viene motivada por un estrechamiento y endurecimiento de las arterias que irrigan las piernas y los pies, lo que provoca una disminución del flujo sanguíneo y, por consiguiente, que los músculos de las piernas no pueden recibir el oxígeno suficiente.

Una carencia que es la causa del dolor y que, en ocasiones, puede persistir, incluso, estando en reposo. En casos más graves puede llegar a provocar la aparición de úlceras que impliquen una amputación, cuando no la muerte por fallos cardio y cerebro-vasculares. Caución.

Tratamiento
Para el control de esta patología es muy importante que el paciente adopte buenos hábitos de salud. Nada especial. Más o menos lo de siempre.

Eviten el tabaco; abandonen el sedentarismo; sigan una dieta frugal y equilibrada, tipo dieta mediterránea, y baja en sal; practiquen algo de ejercicio físico. En fin.

En este sentido, caminar a buen paso un mínimo de treinta minutos (30 min), unas tres (3) veces por semana es más que suficiente.

Evidentemente, también los fármacos mejoran los síntomas de la enfermedad, posibilitando aumentar la distancia máxima caminada, y mejorando la calidad de vida del paciente con esta enfermedad.

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