jueves, 25 de octubre de 2012

PLACA de WASHINGTON IRVING (y 2)


(Continuación) Pero volviendo a lo nuestro, como ya se habrán percatado, nada de lo dicho hasta ahora sobre Irving, justifica su presencia en este pretendido paseo científico por Sevilla.

Sin embargo, sí. Hay una razón.

El mito de la Tierra plana, Irving y Colón 
Se encuentra en el primer libro de los que les he hablado. El de la historia de la vida y viajes del señor Cristóbal Colón.

Resulta que en buena parte, Irving, es el culpable de la leyenda urbana según la cual, en la Edad Media, se creía que la Tierra era plana. Y que éste fue el principal de los problemas que tuvo que vencer el almirante para financiar su viaje.


Tenía que convencer a los Reyes Católicos, entre otros personajes de la época, de que la Tierra era esférica y no plana, y que su viaje era factible. Se podía llegar a Cipango, dando la vuelta por el oeste.

Pero lo cierto es que jamás hizo falta ese convencimiento. Hoy sabemos que esa idea es incierta y que se trata de un mito.

Desde la Grecia Antigua se conocía que nuestro planeta tiene forma de esfera, y éste era un conocimiento que estaba al alcance de cualquier persona culta del siglo XV.

Se trata por tanto de una falacia fruto de la, digamos, calenturienta imaginación de Washington Irving que, más que escribir un libro sobre la vida y viajes del navegante, lo que hizo fue una historia novelada. Una novela histórica de la que, más de la mitad, es pura ficción.

Y entre esas falsedades está la de que la Tierra era plana. Un asunto que ya hemos tratado (véase Pintura de Colón), si bien aportamos una terna de apuntes que desmontan, aún más, esta, digamos, licencia literaria del señor Irving.

Nuevo argumentario contra el mito
Uno. Con bastante anterioridad diferentes humanistas -filósofos, científicos y teólogos- como Aristóteles, Ptolomeo, San Agustín, San Isidoro de Sevilla o Santo Tomás, ya habían defendido la hipótesis de que nuestro planeta era una esfera.

Lo que no significa que no existieran autores a favor de la idea contraria. Nada más lejos de la realidad, también. Les cito dos por si les suenan: el escritor latino Lactancio (245?-325?) y el marino griego Cosmas Indicopleustes de la primera mitad del siglo VI.

Aunque los intelectuales más influyentes de la época, hacía ya mucho tiempo que estudiaban nuestro planeta como una esfera, ellos seguían divulgando en sus obras la idea de una Tierra plana.

Haciendo una traslación espacio-temporal, vendrían a ser los “magufos” de aquella época.

Dos. Por otra parte no se ha encontrado ni un solo comentario en las cartas de Cristóbal Colón, que haga alusión a esa necesidad de tener que convencer a nadie de que la Tierra era esférica. Para más inri, la mayoría de las fuentes documentales que se conservan de la Edad Media reconocen, de forma expresa, dicha esfericidad.

Y tres. Hacía siglos que la misma Iglesia Católica había aceptado la visión aristotélica sobre este punto y tenía plena conciencia de la redondez terráquea.

Luego no es cierto que el descubridor del Nuevo Mundo fuera uno de los primeros marineros en declarar que la Tierra era redonda y que tuviera, por ello, problemas religiosos. Entonces,

¿Por qué Colón ha pasado a la historia como un visionario que se atrevió a decir y demostrar que la Tierra era redonda? ¿Por qué ese supuesto enfrentamiento con la Iglesia? 
Pues por la sencilla razón de que a Irving le pareció que podía ser una buena idea para su libro, reverdecer el viejo enfrentamiento entre ciencia y creencia

No olvidemos que en el siglo XIX se vivieron grandes conflictos entre el conocimiento científico y la religión, y nuestro hombre pensó que a su obra le podía venir bien, un personaje atrevido y aventurero como Colón, que desafiaba al conservadurismo religioso.

Un grave error de conocimiento como ya hemos visto, pero no de apreciación. El caso es que la falacia de la asociación Colón-Tierra plana aún perdura.

Cuando en realidad, el problema estuvo en el tamaño de la esfera. Una cuestión de medida, como nos dejó dicho el poeta sevillano: “… todo es cuestión de medida: un poco más, algo de menos”.

Pero esto ya se lo cuento en relación con otro reconocimiento sevillano a la gesta colombina. Se trata de un monumento grupal al Descubrimiento.

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