jueves, 13 de septiembre de 2012

Nunca digas nunca jamás (II)


(Continuación) Pero no todos los protagonistas de estas desafortunadas historias, son tan desconocidos como el señor W. Preece. Para su desgracia, la de ellos, muchos eran científicos y, otros tantos, hasta célebres. Como es el caso que nos ocupa a continuación.

02. “Se acabará demostrando que los rayos X son un timo”
Así de tajante se mostraba William Thomson, Lord Kelvin (1824-1907), a la sazón presidente de la Royal Society, y destacado físico y matemático británico.

Una declaración sorprendente por desacertada.

No en vano fue uno de los científicos que más hizo por llevar la física a su actual forma moderna. Sin embargo, se trata de una de las predicciones más alejadas de la realidad, que nunca se hayan hecho.


Juegue en su descargo un hecho. Si bien la historia de los rayos X comienza algunos años antes, no es hasta 1895, cuando el físico alemán Wilhelm Conrad Röntgen (1845-1923) los descubre.

No obstante, resulta evidente que, una de las virtudes que debe acompañar a las personas cuando hablan es la prudencia. Máxime cuando lo hacen sobre temas en los que son expertos.

Pero en fin, somos humanos. Y hay cosas que sólo las enseña el tiempo, el gran maestro. Y no todos terminan aprendiéndolas.

Como sabemos, la expresión rayos X o radiaciones Röntgen designa a una radiación electromagnética, invisible para el ojo humano, capaz de atravesar cuerpos opacos e imprimir películas fotográficas. Constituyen una zona no menor del espectro electromagnético.

Desde ya les aviso que no será ésta la única ocasión en la que aparezca, por estos predios y con motivos más que suficientes, Lord Kelvin. Era kelvin mucho lord.

Incluso anónimos, han tenido el dudoso honor de pasar a formar parte de esta lista de desafortunados desaciertos científico-tecnológicos.

03. “Nunca se fabricará un avión más grande que éste”
En puridad, para comprender el alcance real de la frase hay que situarla en contexto. Estamos en 1933 y la pronunció un anónimo y deslumbrado ingeniero de Boeing, ante la visión del primer aparato Boeing 247, con capacidad para diez (10) pasajeros.

Se trataba de uno de los primeros aviones de línea moderna. Además, este modelo de aeronave, incorporaba muchas características revolucionarias para su época, como el fuselaje monocasco, el piloto automático, y el tren de aterrizaje retráctil. Una maravilla.

No es extrañar pues su admiración ante tal prodigio tecnológico.

Al fin y al cabo él era ingeniero y algo sabía. Sabía. Pero se equivocaba. Se equivocaba de dirección, como la paloma de Alberti.

Por lo que he leído, el último modelo fabricado es el Boeing 787, conocido también como Jumbo, y puede transportar entre doscientos diez (210) y doscientos noventa (290) pasajeros, dependiendo de la configuración de asientos.

Qué pensaría de él, si lo viera nuestro hombre. Seguro que se llevaría toda una sorpresa, a pesar de lo que sabía.

Nunca digas… (Continuará)

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