domingo, 26 de agosto de 2012

La mariposa de las alas de cristal


Ése es su nombre común, “mariposa de cristal” o “espejitos”; el científico es ‘Greta oto’, de la familia de los ninfálidos o ‘Nymphalidae’.

Y basta ver una fotografía de cualquiera de ellas para comprender la razón de tal denominación. Da la impresión de que, lo que tenemos ante nuestros ojos, no es real. Que la imagen debe haber sido manipulada, con cualquiera de los programas informáticos al uso.

Es sorprendente, pero se puede ver con total nitidez, lo que hay detrás de la mariposa, a través de sus alas. Es más, el tejido del que están hechas nos recuerda al vidrio.

Es una imagen increíble la de la transparencia de sus alas. Le confieren además, a mí al menos así me lo parece, un aspecto más frágil y bello del que ya tienen per se estos bellos animales.


Merece la pena ver las fotografías. Se cumple ese dicho tan manoseado, y no siempre cierto, de que una imagen vale más que mil palabras. Ya me contarán qué les parece y si ando equivocado o no.

Como seguro se imaginan, esta transparencia de sus alas -que pueden alcanzar los seis centímetros (6 cm) de envergadura- le sirve a la mariposa para camuflarse, con bastante eficacia, en cualquier entorno.

Pero no es ésta la única táctica de supervivencia que emplean nuestras “espejitos”.

Aunque las Greta oto se alimentan del néctar de diferentes variedades de flores tropicales comunes como la lantana prefieren, no obstante, poner sus huevos en plantas solanáceas del género, también tropical, Cestrum, que son tóxicas.

Un género al que pertenece, por ejemplo, el galán de noche y cuyo veneno produce gastroenteritis y diferentes problemas hepáticos, en muchos de los animales que la comen.

Pero no en el caso de las larvas de estas mariposas, que se alimentan de ella cuando eclosionan los huevos, y que acumulan el veneno en su cuerpo sin que les afecte.

Se trata de un aviso en toda regla a sus predadores, que han terminado aprendiendo por vía selección natural, a no ver en ellas un plato de gusto. Es una mala elección.

Animal que las come, animal que ya no lo cuenta. Un mal asunto para la procreación y supervivencia de la especie predadora.

Se trata de un drástico, determinante y elemental método conocido como “prueba y error” o “ensayo y error”, que permite a muchas de estas mariposas sobrevivir hasta su cristalina edad adulta.

Una ley inexorable de la naturaleza.

Y ya para ir acabando les diré que, aunque de hábitos migratorios, las Greta pueden recorrer hasta doce kilómetros (12 km) en un día, este animal es un endemismo de América Central pudiéndosele ver, desde México hasta Panamá.

A propósito de esta expresión “prueba y error” o “ensayo y error” -ya de la que va, y antes de continuar con los enfoques mariposienses- me gustaría hacerles un pequeño, pero doble, inciso.

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